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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 80 3.2. Consideraciones en torno al gobierno de J. M. Santos
En primer lugar, hay que decir que el actual Presidente de Colombia es heredero de una larga tradición familiar y empresarial en la política colombiana. Quizá el aspecto más reseñado es el dominio que su familia ejerció en los medios de comunicación por casi un siglo, al ser propietaria del diario El Tiempo. Asimismo, también es interesante observar las alianzas políticas que supone la coalición de gobierno que lidera( La Unidad Nacional) en función de lazos políticos y familiares, lo cual es una estrategia con antecedentes en Colombia desde la regeneración conservadora del periodo 1886-1930( Pardo, 2011:34-35) 56.
Dicho esto, y en relación a la PSD, es innegable que Santos fue su brazo ejecutor en el periodo 2006-2009, siendo Ministro de Defensa, y que bajo su dirección se dieron duros golpes a las FARC al igual que ha sucedido en su etapa como Presidente. En este sentido se destacan las muertes de Jorge Briceño( septiembre de 2010), y Alfonso Cano( noviembre de 2011), quien fuera el número uno de la organización tras la muerte de Manuel Marulanda.
Respecto a la política de Confianza Inversionista no se observan rupturas con su antecesor. Si atendemos, por ejemplo, a algunas de sus réplicas a Uribe cuando éste criticó el supuesto“ pánico de los inversores” o el presunto“ derroche del Estado” Santos contestó:“ Derrochón cuando estamos bajando el déficit y rompimos el récord de inversión extranjera el año pasado y vamos mejorando la cifra de este "( Diario Semana, 29 / 10 / 2012). De sus palabras se deduce que, más allá del desacuerdo, ambos parten de los mismos principios, en este caso, en materia de política económica.
3.3. Las dinámicas en el bloque de poder dominante y el contexto internacional 57
Las diferentes fracciones del capital dentro del bloque dominante de poder( agrario, industrial, comercial y financiero) articulan sus intereses mediante las élites políticas, que a su vez están organizadas por complejos nexos partidarios, familiares o ideológicos. En el caso colombiano, la cohesión dentro del bloque dominante de poder se ha fundamentado sobre el consenso activo de marginar y combatir cualquier expresión política con aspiraciones e intereses contrahegemónicos; la histórica dinámica bipartidista del régimen político colombiano es un fiel reflejo de lo señalado.
Sin embargo, lo anterior no quiere decir que dentro del bloque dominante no existan periodos o coyunturas donde surjan contradicciones, fricciones e incluso luchas entre las distintas fracciones. En general, este tipo de contradicciones surgen cuando una o varias fracciones del capital percibe que está perdiendo ventajas relativas en la distribución de las plusvalías. Cuando esto sucede, tales contradicciones se propagan al plano de la política donde operan las élites político-partidarias, pudiéndose producir rupturas de alianzas y realineamientos partidarios. En función de la intensidad de las contradicciones entre las fracciones del capital, la coyuntura política puede llegar a producir o reflejar cierta polarización social. Sin embargo, esta polarización que en ocasiones se produce entre los distintos partidos de la élite político-económica, son luchas entre fracciones por lograr la dirección – o conseguir ventajas relativas- dentro del bloque de poder.
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Para ver con más profundidad estas relaciones en base al linaje familiar y amistades ver Pardo( 2011).
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El enfoque teórico de este apartado se nutre, principalmente, de los conceptos de la obra de Antonio Gramsci en torno a la hegemonía y el Estado( 1975a; 1975b; 1978), así como en el enfoque de Karl Marx desplegado en su obra El 18 Brumario de Luis Bonaparte. Asimismo, la aplicación para el caso colombiano sigue las coordenadas indicadas por la investigadora Liliana Pardo en su artículo ya citado“ El Bloque Hegemónico Colombiano del siglo XXI”( 2011).