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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 45
Por tal razón, no hay que dejar de subrayar que los rasgos“ mafiosos” sobrevinientes en las estructuras de la economía contemporánea y que se expresan – insistimos – de muchas maneras no son más que parte constitutiva de sus dinámicas esenciales, ya que:
La mafia es siempre – plantea Forgione- una empresa capitalista, con un fuerte factor adicional: la fuerza intimatoria de la violencia. Pero su esencia es y será la de ser una empresa criminal encaminada a la acumulación de capital( citado por Estrada Álvarez, 2010, p. 32).
La( supuesta) penetración del paramilitarismo en el orden institucional-político en el caso colombiano viene significando, mejor, las necesidades del orden mismo para ejercer un tipo de violencia no legítima, incluso privatizada( de los Grupos Paramilitares), como alternativa de gestión frente a los desafíos que plantean actualmente las contradicciones capitalistas emergentes. En particular frente al control social y territorial y económico, en medio de la profundización del régimen en su etapa neoliberal.
En este sentido, no habría que olvidar las palabras de David Harvey( 2004) en relación al hecho sustancial contemporáneo que:
(…) estamos en el medio de una transición fundamental del funcionamiento del sistema global y que hay una variedad de fuerzas en movimiento que podrían fácilmente inclinar la balanza en una u otra dirección. El balance entre acumulación por desposesión y reproducción ampliada ya se ha volcado a favor de la primera y es difícil imaginar que esta tendencia haga otra cosa que profundizarse, transformándose en el emblema de lo que es el nuevo imperialismo( incluyendo planteos abiertos de gran significado ideológico y de la necesidad del imperio)…”
No obstante,
Es vital impulsar las alianzas que comienzan a surgir entre estos diferentes vectores de lucha en tanto en ellas podemos discenir los lineamientos de una forma de globalización enteramente diferente, no imperialista, que enfatiza el bienestar social y los objetivos humanitarios asociados con formas creativas de desarrollo geográfico desigual por sobre la glorificación del poder del dinero, el valor del mercado accionario y la multiforme e incesante acumulación de capital a través de los variados espacios de la economía global por cualquier medio, pero que termina siempre por concentrarse fuertemente en unos pocos espacios de extraordinaria riqueza. Este momento puede estar colmado de volatilidad e incertidumbre pero esto significa que está también lleno de potencialidades y signado por lo inesperado( p. 124).
Epílogo
Nuestra particular lectura sobre el neoliberal / para / militarismo pretende contribuir en la comprensión de los modelos de gestión de las crisis del capitalismo contemporáneo que vienen imponiéndose calculadamente en contextos análogos al colombiano y que seguramente podrían ser desplegados hacia el futuro.
Pensamos que la conjunción de este fenómeno implica facetas múltiples y quizás aún inexploradas pero que desde el caso colombiano proponen una conclusión básica: la ofensiva de la violencia paramilitar se conjuga funcionalmente con los objetivos estructurales del neoliberalismo en el país como parte de las reconfiguraciones en las relaciones capital-trabajo, la reformulación de las relaciones de propiedad y territoriales( con las implicaciones de control social) y la necesidad de reconstruir, en nuevos niveles, espacios y escenarios, las relaciones de poder dentro de un balance favorable a la hegemonía dominante en la actual fase.