Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 43 además son sistemáticamente objetos de la violencia( legal e ilegal) 24.
4.3. Para-Estatalidad( mafiosa)
El último vector al que hacemos referencia lo constituye la convergencia entre sectores de la clase política colombiana y los del paramilitarismo.
La progresiva institucionalización del proyecto paramilitar en varios sectores del Estado y de su aparato, tanto como en las estructuras y organizaciones políticas y en las principales orientaciones de las políticas públicas en los gobiernos nacionales y locales recientes resulta un hecho evidente.
En junio de 2005, por ejemplo, el nuevo líder del paramilitarismo, Salvatore Mancuso, afirmaba que su organización“ controlaba” el 35 % de los congresistas del país – ¡ sólo en esa institución representativa!-, circunstancia que ha venido siendo corroborada desde varias fuentes y evidencias, varias de ellas dentro del marco de las investigaciones judiciales sostenidas a varios políticos por sus vínculos con el paramilitarismo en la( mal) llamada parapolítica, un“ pacto” entre el paramilitarismo y vastos sectores de la clase política y los partidos políticos tradicionales que posteriormente hacen parte de la coalición política presidencial, y en el parlamento durante las administraciones de Álvaro Uribe Vélez( 2002-2010) y que, en sus rasgos estructurales, continúa relativamente vigente en la gestión de Juan Manuel Santos 25.
Recientemente diferentes investigaciones con base en los resultados judiciales han confirmado que“ una tercera parte de los cargos de elección popular tanto en el Ejecutivo como en el Legislativo han sido capturados por los ilegales” 26.
Más allá de esta fase de“ institucionalización” estrictamente paramilitar dentro del proyecto mencionado a nivel de la vida política y el indiscutible papel que jugó la coalición política vinculada directamente al paramilitarismo, habría que recalcar al mismo tiempo que esta coalición parlamentaria“ para-política” fue imprescindible, en su calidad de mayoritaria, para la aprobación de las reformas neoliberales de tercera generación promovidas por la administración, entre ellas, la ratificación de los Tratados de Libre Comercio y los mencionados Planes de Desarrollo.
Aunque su rol no fue completamente proactivo, virtualmente los“ para-políticos” respaldaron todas estas iniciativas gubernamentales estratégicas, las cuales- como lo dijimos anteriormente- en ese momento, significaban la ampliación y“ blindaje” de la faceta
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Según la Revista CEPA con base en el informe Noche y Niebla se indica que sólo“ en el último año se cometieron un total de 547 asesinatos por motivos políticos … se amenazaron, asesinaron o torturaron a 575 personas porque protestaban por el robo de sus tierras, o por haber sido explotadas en el trabajo, o porque no tenían techo, comida, salud o educación”.
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En noviembre de 2006, un Senador de la República, Miguel de la Espriella, en una entrevista periodística revelaba que en 2001 aproximadamente 40 congresistas firmaron un documento con los grupos paramilitares. Desde noviembre de 2006, la Corte Suprema de Justicia investiga estos vínculos y, al presente, tiene procesados judicialmente 97 congresistas colombianos, guarismo que representa un 36,1 % del total de miembros del Congreso de la República y verifica el dato registrado en las declaraciones de los paramilitares. Una breve cronología sobre la“ para-política”( asociación entre políticos y paramilitares) está disponible en la página web de El País: http:// bit. ly / 10XIC0e.
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Entrevista a Claudia López, investigadora colombiana en asuntos referidos a la parapolítica, disponible en: http:// bit. ly / 13fAucn. Sólo con el ánimo de ofrecer una imagen sobre esta problemática, la evolución de la articulación legal con los paramilitares en la política parlamentaria colombiana desde los 80s y hasta el presente, establecida por estos investigadores reseña:“(…) Pablo Escobar llega al Congreso con 16.650 votos, menos del 0.2 por ciento del Senado en esa época. Medimos cómo fue creciendo la representación de la mafia. Pasamos … a la parapolítica, donde tenían el 35 por ciento del Senado …”.