Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 349 Introducción
Cuando pienso en Colombia, peleo con el imaginario de un país paradisiaco en el que los hombres se mueren de hambre; lucho con la idea de una nación resignada a la pérdida y a la incongruencia; suspiro porque sé que el dolor es real y porque no logro entender el poder de la sombra inclemente de la violencia, que hizo que mi generación creciera con miedo, encerrada en sus casas, acostumbrándonos a los muertos que caían como las cenizas de las bombas que quemaron al país. Me pregunto ahora, reconociendo los anticuerpos que me produjo la violencia, ¿ por qué y cómo en Colombia la violencia significa? Creo que la tragedia en la que vive la sociedad colombiana se afirma en la ausencia de interrogantes y asumo como premisa de esta investigación que deseo compartir con ustedes, que la literatura, el poder de la palabra, se construye y refuerza en su capacidad de cuestionar. Encontrar una solución no es el objetivo, pero poder comprender porqué la tragedia de la violencia se perpetúa, puede ser el inicio de un cambio.
¿ Cómo se ha relacionado el arte, y particularmente la literatura, con la actual realidad colombiana? ¿ Qué tipo de discursos la describen? ¿ Cómo se tematiza el horror? Los anteriores interrogantes delimitan el punto de partida y permiten orientar el estudio sobre la relación dialógica que se establece entre la literatura colombiana con la violencia; entendiendo a este última, no sólo como la constante de la dinámica política nacional, sino como un significante que atraviesa procesos históricos, posiciones sociales, cuerpos y discursos; lo que la hace singular y compleja.
La presente exposición plantea las problemáticas que se tejen en la relación entre literatura y violencia en Colombia, a partir del estudio de La virgen de los sicarios( 1994) de Fernando Vallejo, analizando la construcción del vínculo entre literatura y violencia, a partir de la tematización y figurativización de esta última, observando cómo ha sido narrada y cómo se construye narrativamente como significante en el texto seleccionado.
Reflexionar sobre la violencia, más allá de ser mero contexto social, en cierta medida significa pensarla desde le semiosis social( dimensión significante de los fenómenos sociales), para entenderla como un proceso de sentido y como una red infinita de significado que produce sus propios discursos. Estudiando sus discursos, en este caso la novela de Fernando Vallejo, es posible entonces analizar a la violencia como proceso de significación.
1. Literatura y violencia
La violencia en Colombia no es sólo un fenómeno social, tampoco puede reducirse al mecanismo que ha implementado el Estado colombiano para legitimarse; la violencia colombiana es un proceso de sentido, un significante que atraviesa posiciones sociales, cuerpos, instituciones, genera discursos, neologismos, configura culturas y enuncia a la Nación.
Desde la década de los setenta y con la intromisión de la cultura del narcotráfico en todas las esferas de la sociedad colombiana, la literatura ha construido otro tipo de discursos que van más allá de lo mágico y maravilloso, legado de Gabriel García Márquez, para nombrar una realidad nacional, que algunas veces supera las fronteras de la ficción. Colombia, llamada en los primeros años del siglo XX tierra de poetas, es un hoy un país que se desangra en la irracionalidad, ocasionada por una guerra contra la sociedad civil( Pecaut, 2001) 233,
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Daniel Pecaut( 2001) en su libro Guerra contra la sociedad civil, afirma que la dinámica bélica colombiana no tiene los patrones de una guerra civil, sino que se establece como una guerra contra la sociedad, en la que los gobiernos a lo largo de la historia han reforzado el Estado de derecho. Algunas características que Pecaut