Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 336
una vivienda son castigados. El complemento obvio al asesinato cometido por La Pielroja es el que lleva en a cabo en Opio el personaje de Altagracia, una vecina de Amarilla, ante los ojos de los gatos Pink Tomate y Lerner. Invita a un hombre a su casa a comer y después de hacer el amor, lo mata a tiros, llamando a un cómplice para ayudarla a deshacerse del cadáver.
Como contrapunto callejero, se puede considerar el caso de Daisy, hermafrodita y travesti que trabaja como prostituta. El capítulo“ Una babita, dos babitas” narra su secuestro por unos hombres que lo levantan en la calle y lo llevan en su auto. Proceden a amarrarlo a un árbol y cortarle la piel con una hoja de afeitar. Graban la hora nocturna en sus senos operados y lo dejan colgado de las muñecas de un puente. Este ejemplo de la insistencia de Chaparro en repetir la hora es especialmente deliberado ya que la violencia tiene lugar precisamente a las 12:35 de la noche y solamente“ A la mañana siguiente la policía lo descolgó”( 37). Naturalmente los que lo atacaron nunca fueron castigados por ello.
Esta necesidad de esperar a la policía que tardará horas en acudir a la escena del crimen, aparece muy claramente en las dos novelas. En Opio en las nubes, el personaje Highway 34 está en el manicomio justamente porque cometió asesinatos, pero lo clave es que no intentó huirse de la policía sino que esperó conscientemente su llegada.
Tal vez lo llamaban así porque en esa autopista, en la Highway 34, fue donde se volvió loco. Highway 34 iba un domingo en el auto, todas las cosas pasan en domingo, con su familia hacia la playa. De un momento para otro, paró el carro, se bajó y le prendió fuego. Highway 34 esperó a que llegara la policía de caminos. Se fumó un cigarrillo y desde ese momento no dejó de reír, de llorar, de sentirse solo, roto, de sentirse autopista. El juicio fue rápido y el juez lo declaró totalmente loco y lo recluyeron en el sanatorio.( 137)
Aquí hemos un ejemplo claro de un sujeto desestabilizado que rompe los lazos afectivos que pudieran vincularlo a una experiencia compartida, disociándose de la ciudad y de sí mismo en un acto de violencia que intentaría afirmar su existencia de manera negativa. En este acto desesperado, se vuelve autopista, ese mismo espacio acelerado y gobernado por una lógica ajena a la legal.
Los asesinatos de Highway 34 tienen su paralelo en uno cometido por el personaje Perro Skin en El Pájaro Speed. Sufre el mismo proceso de pérdida de la razón que desemboca en un acto de violencia. Haciendo eco del episodio sufrido por Daisy, Perro Skin agarra a una prostituta amenazándola con una pistola y la aterra y tortura durante un tiempo antes de dispararle al pecho. En esta novela Chaparro repite varias veces la escena de un abrazo mortal, de quitarle la vida a una persona que uno tiene en brazos, afirmando que ese afán de un lazo amoroso en la forma de una relación de igualdad nunca será posible, sino que el individuo tiene el solo recurso del ejercicio de la violencia para manifestar su poder sobre otro y así construirse como sujeto.
Perro Skin abrazó a la blue mariposa, la agarró entre sus brazos y llevó su cabeza al pecho de la blue llorando. […] Nadie dijo nada. Las otras chicas abrieron paso. Perro Skin se fue caminando en silencio con su blue calle abajo. Atravesó el parque. […] Perro Skin caminó varias cuadras por la Séptima con la nena muerta entre sus brazos. Se formó una congestión de tráfico en la 53 cuando Perro Skin la descargó en la mitad de la avenida a descansar. […] Una hora después estaba en el Parque Nacional. Allí la descargo junto a un urapán y luego se sentó. Encendió un cigarrillo y esperó a que llegara la policía. Al rato la policía se apareció y se lo llevaron. Lo juzgaron y duró tres años en una clínica psiquiátrica fuera de la ciudad.( 111-113)
Como en el caso de Highway 34, Perro Skin solamente es capturado porque se dispone a esperar pacientemente la llegada de la policía. Se podría decir incluso que es esta misma decisión de quedarse quieto que afirma su locura. En el acto del asesinato, el sujeto está