Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 334
en el caso de Perro Skin, vuelve al manicomio después de un tiempo, saca a todos los pacientes en un bus y los lleva a la costa colombiana. En este sentido los deseos de los sujetos se pueden ejercer por encima del control estatal que se quiere ejercer sobre su locura.
Hay también casos de personajes que no tienen una idea clara de su propia identidad. Opio en las nubes empieza de la siguiente manera:“ Soy Pink Tomate, el gato de Amarilla. A veces no sé si soy tomate o gato. En todo caso me parece que soy un gato que le gustan los tomates o más bien un tomate con cara de gato. O algo así”( 15). El mismo Pink Tomate describe a otro personaje de una manera similar:
Daisy está debajo de un poste de luz. Le digo a Lerner que nunca he podido saber si es hombre o mujer, elefante o burro […] Cuando Daisy nació, su mamá lo primero que dijo fue mierda, esta vaina qué es. Al principio no sabían qué era. Una mañana la mamá se acercaba a ese bebé que lloriqueaba y entonces le parecía que era como un hombrecito. Sin embargo, a la mañana siguiente le parecía en cambio que era más bien una mujercita. Al cabo de dos meses decidieron que era hombre y entonces apresuraron al cura del barrio para que lo bautizara. […] Pero al año, puta mierda, entre las piernas tenía más bien como una rajita, yo no sé trip trip trip y claro, que llamen de nuevo al cura.( 35-6)
Aparece, además, un personaje que se llama Nadie, un cliente solo y enajenado de un bar donde todos se quieren suicidar. Todos son personajes inciertos, faltos de identidades nítidas y definidas. Esta incertidumbre no deja de aparecer en El Pájaro Speed. No se puede olvidar la importancia de la familia para la construcción de la identidad. En esta novela, los únicos grupos“ familiares” que aparecen son los que crean los integrantes de las pandillas, las prostitutas o los indigentes que inventan una hermandad y una madre como una especie de familia postiza. El mismo personaje que da nombre a la novela tiene un parentesco que se revela muy tardíamente en el libro y esto viene como una gran sorpresa para el lector quien no se podría haber imaginado una conexión entre el padre y el hijo. Además, el narrador de la mayoría de la novela en primera persona no tiene nombre, o mejor dicho ha tenido varios ya que sus padres consideraron distintas posibilidades.
El Lince me preguntó cómo me llamaba y le dije que era mejor no saber los nombres, que no era necesario. Solamente le dije que estaba a punto de llamarme Jairzinho. […] Tenía seis años y mis padres no me habían bautizado. Habían ensayado varios nombres, ya saben, Carlos, por el presidente Carlos Lleras, Alberto por el otro presidente del Frente Nacional. Creo que también ensayaron Pablo, por el papa Pablo Sexto, que vino en el 68.( 13)
Los sujetos se encuentran desestabilizados a tal punto que ni siquiera importa saber sus nombres. Estos personajes conviven con los muertos que pueblan ambas ciudades, la Bogotá de El Pájaro Speed y la urbe sin nombre de Opio en las nubes. Tanto los vivos como los muertos son fantasmas que transitan las calles y hacia el final de Opio aun la diferencia entre estos dos grupos empieza a perder nitidez. En El Pájaro Speed los muertos son las primeras figuras que aparecen, globos rojos y negros que flotan arriba de las calles donde pululan los ciudadanos. Hasta el borde entre la vida y la muerte se va borrando mientras que los sujetos, tal como la ciudad apocalíptica de Opio, empiezan a caerse a pedazos en la acelerada y fragmentada vida urbana moderna.
3. La afirmación del sujeto a través de muestras de poder
El sujeto tiene dos vías posibles para construir una idea de su identidad; primero, puede considerarse parte de un grupo con ciertos rasgos que lo empiezan a caracterizar. Ya que el sujeto presentado en las novelas de Chaparro es un ciudadano aislado, triste, frustrado en su