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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 288
El anterior proceso metafórico está acompañado de un proceso metonímico de la parte por el todo, en el que las tres ratas representan a los ex funcionarios de los dos períodos de gobiernos del ex mandatario que han sido y siguen siendo investigados por la justicia colombiana, esto es, representan a María del Pilar Hurtado, Sabas Pretelt de la Vega, Andrés Felipe Arias, Luis Carlos Restrepo, Felipe Noguera, entre otros. Esto se confirma en la caricatura con el aviso señalizado“ asilo político”, que representa la fuga del país que han intentado algunos de los ex funcionarios del mandatario y que otros han logrado con el apoyo de éste, como es el caso de María del Pilar Hurtado, que como ya se indicó anteriormente, está asilada en Panamá con apoyo de ex presidente Uribe.
Finalmente, al igual que en la anterior caricatura, nos encontramos ante un hipertexto de imitación, esto es, decir otra cosa de manera parecida, dando lugar a una imitación satírica, que tiene por objeto mostrar de manera agresiva y burlona la actitud mesiánica que Álvaro Uribe Vélez ha sostenido con respecto al grupo de sus ex funcionarios, pero sobretodo, connota la actitud poco ética y transparente de acatar lo establecido por el Estado colombiano en cuanto al manejo de la justicia. De esta manera, Matador termina de reforzar la imagen de Álvaro Uribe Vélez antidemocrático, pues no solamente es cómplice de la corrupción acaecida durante sus dos períodos presidenciales sino que además es antidemocrático porque no acata las reglas establecidas por la Constitución política colombiana en lo referente a la rama judicial.
Conclusiones
En los títulos de las tres caricaturas, el dibujante nos presenta al ex presidente Álvaro Uribe como el responsable directo de las interceptaciones telefónicas ilegales realizadas por sus funcionarios a miembros de las Cortes, políticos de oposición y periodistas. Representa a un Álvaro Uribe Vélez como una persona que a pesar de plantearse como transparente e inocente esconde una serie de escándalos que no sólo se relacionan con sus colaboradores más cercanos, sino que se relacionan directamente con él. Por tanto, es claro que para el caricaturista, el ex presidente Uribe no es honesto al enfrentar los escándalos de corrupción que se han dado a conocer durante y después de sus dos períodos de gobierno.
La imagen construida de Uribe Vélez a través de las caricaturas de Matador es el de una persona culpable de la corrupción acontecida durante sus dos períodos de gobierno, que ayuda a sus ex funcionarios a evadir la justicia colombiana por medio de la solicitud de asilo político en países vecinos y que, cuando se presenta como una persona transparente, realmente se evidencia, por la fuerza de los resultados de las investigaciones, que oculta su culpabilidad. Así, el caricaturista juega con la imagen de inocencia que Álvaro Uribe ha querido construir de sí mismo por medio de sus declaraciones públicas o de su actitud de colaboración con la justicia colombiana y, lo muestra, contrariamente, como una persona manipuladora y poco transparente en su quehacer político, puesto que no acata las normas establecidas por el Estado Colombiano para juzgar a aquellos funcionarios públicos que no han actuado de acuerdo a la ley y sus cargos administrativos en el país.
Es importante resaltar el rasgo común que se encuentra en las caricaturas y, que se hace fundamental para la imagen que el caricaturista va construyendo del ex mandatario, este es el referido a las interceptaciones telefónicas ilegales que realizó el DAS a diferentes sectores del Estado Colombiano, porque éstas representan una violación a los derechos fundamentales de todo ciudadano dentro de un sistema político democrático, esto es, el derecho a la privacidad. Por ende, aunque de una manera muy arriesgada, se podría concluir que el caricaturista construye la imagen de un Álvaro Uribe antidemocrático.