Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 253
pragma-dialéctica( Cit.), por su parte, si bien desplaza el interés lógico en favor de la ética de la interacción verbal, los desestima al considerar que estos violarían los principios de cooperación necesarios para que una discusión llegue a buen término, juzgando que su única función pragmática estribaría en silenciar al oponente. Frente a ello, la recurrencia de este tipo de prácticas en las interacciones polémicas, y más particularmente en el marco de aquellas que se inscriben en la esfera pública, nos obliga a preguntarnos por las funciones que cumplen en el seno de la interacción, no solo desde un punto de vista argumentativo, sino también retorico y político.
Es así como Ruth Amossy( 1999) ha propuesto considerar los argumentos Ad Hominem como una parte integral de la argumentación, y más específicamente, como un elemento ineludible al abordar las interacciones polémicas. Concretamente, la autora ha llamado la atención sobre el hecho de que los argumentos Ad Hominem no deben ser juzgados desde una perspectiva lógica( por lo que no tiene sentido discutir si constituyen o no una falacia), situando su análisis, en cambio, en el marco de la interacción, en donde lo determinante es el intercambio entre los participantes y no el razonamiento, por lo que el Ad Hominem debe ser relacionado no solo con el logos y el pathos, sino también, y sobretodo, con el ethos, es decir, con aquella imagen de sí mismo que el orador construye a través de su discurso y que actúa como garantía de su palabra 173.
Con el objeto de desarrollar dicha línea de análisis, el presente artículo se ha propuesto comprobar que el argumento Ad Hominem no solo puede cumplir funciones diversas en el seno del intercambio polémico, sino que su estudio constituye una herramienta útil para comprender los conflictos y discursividades que atraviesan una sociedad dada en un momento de su historia. Para ello, el trabajo aborda como corpus el debate que sostuvieran el 9 de Octubre de 2007 el entonces presidente colombiano, Álvaro Uribe Vélez, y el periodista Daniel Coronell, el cual fue transmitido en vivo y en directo a través del programa radial " La F. m." en el marco de la polémica que entonces atravesaba la esfera pública colombiana en torno a los presuntos vínculos del presidente con los antiguos líderes del cartel del Medellín y la situación de persecución que enfrentaban los periodistas críticos del gobierno. Así, la investigación llama la atención sobre tres distintos usos del Ad Hominem a lo largo del debate analizado: cuando se lo emplea deliberadamente para evadir las preguntas y / o pedidos de aclaración; cuando constituye un procedimiento dirigido a criminalizar a la parte contraria frente a la audiencia; y cuando se lo usa como una forma de protesta. En base a ello el texto propondrá, en primer lugar, una discusión teórica sobre la justificabilidad argumentativa, retórica y ético-política del Ad Hominem, así como una reivindicación del discurso polémico en tanto objeto de análisis y de las funciones que este cumple en el espacio público; y, en segundo lugar, una reflexión en torno a los conflictos y discursividades sobre los cuales dan razón los fenómenos observados para el caso colombiano.
Empezaremos entonces describiendo el marco del debate analizado, explicitando el contexto en el que este se inscribe, el conjunto de características básicas en razón de las cuales este puede ser considerado un intercambio polémico y los procedimientos a través de los cuales hemos procedido a abordarlo; luego nos enfocaremos en el análisis de los distintos empleos del Ad Hominem por parte de los actores involucrados en este para; finalmente, presentar nuestras reflexiones y proponer algunas futuras líneas de análisis.
Walton, 1985; 1987).
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Sobre la noción de ethos véase Amossy( 2011).