Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 252
Introducción: las interacciones polémicas y la problemática en torno a los Argumentos Ad Hominem
Durante el último cuarto de siglo, el campo de los estudios políticos se ha visto enormemente enriquecido por la introducción de herramientas provenientes del análisis del discurso, la retórica y la teoría de la argumentación. Sin embargo, distintos analistas han llamado la atención sobre una problemática que habría venido dificultando la aplicación de dichas herramientas a la hora de dar razón de los conflictos que atraviesan las sociedades contemporáneas: como ha advertido Taguieff( 1990), tradicionalmente la teoría de la argumentación ha privilegiado el análisis de situaciones, digamos, angelicales. En efecto, cuando ésta no se ha restringido a la reconstrucción de esquemas de racionamiento, como en el caso de la lógica factual de Stephen Toulmin( 1958), el modelo interpretativo dominante ha sido el de presuponer o desear una deliberación ideal en la que los involucrados no solo intercambian sus puntos de vista respetando las normas y procedimientos de la razón, sino que los evalúan de acuerdo a esta hasta alcanzar al consenso. Este tipo de interacción idealizada constituye el presupuesto normativo sobre el que descansan la llamada « nueva retórica » de Perelman y Olbrechts-Tyteca( 1958), Perelman( 1968) y Charolles( 1980); el enfoque dialéctico de Douglas Walton( 1998a); e incluso la teoría pragma-dialéctica de van Eemeren, Grootendorst y Houtlosser( van Eemeren y Grootendorst 1984, 1992, 2004; van Eemeren y Houtlosser, 2002). Frente a esto, más allá de los ejemplos en los libros de texto, las prácticas discursivas en instancias de la vida real suelen revestir características bien distintas: la prensa escrita, la radio, la televisión, internet y en general la esfera pública contemporánea están neuralmente atravesadas por confrontaciones verbales en las que el concurso de la pasión, el malentendido y las mutuas descalificaciones parecen constituir, más que excepciones esporádicas, una característica común a la mayoría de los debates en torno a temas de interés social. Tal como han recalcado autores como Amossy( 2009, 2010a, 2010b), Dascal( 2007), Fogelin( 2005) y el propio Taguieff( Cit.), es necesario que la teoría de la argumentación, y junto a ésta la retórica y el análisis del discurso, vuelvan la mirada sobre aquel régimen del discurso en el que la palabra adquiere un carácter refutativo, tan esquivo al análisis pero tan común en la vida política, es decir, la polémica.
Uno de los rasgos constitutivos y a la vez más problemáticos de las interacciones polémicas radica en el hecho de que en éstas los involucrados se enfrentan agonísticamente, de manera que tienden a modelarse mutuamente como adversarios y, con ello, a atacarse personalmente. Como lo ha señalado Kerbrat-Orecchioni( 1980:13), el discurso polémico es por definición descalificador, de modo que los procedimientos retóricos y argumentativos que en él se emplean suelen estar dirigidos a " desacreditar al adversario, y al discurso que, se supone, lo sostiene ".
En el centro de dicha dinámica se ubica la cuestión del ataque personal, esto es, la problemática en torno a la validez de los llamados Argumentos Ad Hominem: aquellos movimientos en los que el ataque contra el argumento del oponente es reemplazado por un ataque contra el carácter del oponente, los fines o las circunstancias que lo motivarían( Vd. Hamblin 1970:41). Hasta ahora, estos han sido comúnmente eludidos por el análisis al ser considerados como falacias. Así, por ejemplo, los enfoques basados en la lógica suelen juzgarlos como paralogismos en la medida que el carácter o la corrección moral de una persona resultarían indiferentes frente al adecuado encadenamiento de sus argumentos 172; la
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Tal como ha documentado Nuchelmans( 1993), esta comprensión del Ad Hominem ha dominado los enfoques lógicos en teoría de la argumentación ya desde el siglo XVII. Sin embargo, cabe resaltar que en el último cuarto de siglo distintos estudios han afrontado la problemática del Ad Hominem preguntándose por las condiciones en virtud de las cuales, en razón de cada caso particular, estos pueden resultar relevantes e incluso lógicamente válidos. Véanse por ejemplo los trabajos de Woods y Walton( Woods y Walton, 1977;