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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 248
( 2005) cada polo del discurso rechaza al otro como una derivación de su propio récord negativo para reafirmar la validez de su registro positivo. De esta manera, para construir y preservar su propia identidad, el discurso no se refiere al Otro en cuanto tal, sino por medio de una traducción, en el sentido que cada uno entiende los enunciados del otro en su propio idioma produciendo un simulacro. Precisamente Hollman Morris dice:“… algo más grave aún dijo el ministro, el ministro me acuso públicamente de ser colaborador de las Farc.” Entonces el simulacro sería una traducción despectiva, despreciativa, en un discurso del valor de la palabra de su oponente. Hollman Morris de esta forma rechaza a su antagonista por medio de la exclusión polémica por ejemplo al acusarlo de realizar“ declaraciones irresponsables” o de utilizar“ las mismas mentiras sin fundamento”. Posteriormente, construye un manto de duda no sobre las declaraciones del ministro, sino sobre las acciones del propio gobierno:“ No hay necesidad de estar con la guerrilla para que a uno lo manipulen”.
Para terminar consideramos que la polémica expuesta puede ser considerada como un desacuerdo profundo( Fogelin, 2005) o un callejón sin salida( Angenot, 2002), pero no se constituye en una ruptura cognitiva en donde se pone en duda las mismas reglas de lo argumentable. Siguiendo la propuesta de Fogelin( 2005) si no existe un plano común de premisas y creencias un argumento se hace imposible. Observamos, en este sentido, que las partes podrían estar de acuerdo ante los hechos, es decir, podrían acordar que Hollman Morris se encontraba en el sitio de las liberaciones, y que fue llevado por la guerrilla al lugar de los hechos 171. Por otro lado, podríamos afirmar que existe un acuerdo en relación con las normas éticas del periodismo, o en otras palabras, las dos perspectivas pueden aceptar que la labor periodística debe ser objetiva e imparcial. No obstante, la discusión persiste, ya que dicha labor es construida bajo paradigmas distintos que chocan y producen la polémica.
Para Fogelin existen marcos proposicionales, una serie de creencias y premisas, que subyacen en los argumentos de los enunciadores. En este sentido, también es posible determinar otros supuestos que explicarían el desacuerdo, precisamente Hollman Morris dice:
Si este país no cae en cuenta que hay un conflicto armado que es bárbaro, nunca vamos a poder hablar de paz. Hay gente en Bogotá en Medellín, ustedes saben, que dicen que en este país no hay guerra, si no hay guerra porque no la estamos mostrando, y los pocos que la mostramos terminamos siendo aliados de la guerrilla.
Mientras que ciertos sectores afirmaban la existencia de un conflicto armado en Colombia, el gobierno se esforzaba por negarlo y afirmar una lucha contra la delincuencia y el terrorismo. Por lo tanto, las premisas de donde parten estos dos discursos son totalmente diferentes y el espacio donde se construye los argumentos válidos son excluyentes. Hollman Morris parte de la premisa que existe un conflicto armado y, por ende, la guerrilla es considerado también como un actor político. De esta manera el periodismo tiene una función social, tiene que mostrar y reconocer la barbarie de la guerra y, de la misma manera, visibilizar a las víctimas; una labor fundamental en la construcción de la paz. Por el contrario, el gobierno quien considera que la lucha es contra la delincuencia y el terrorismo cualquier visibilización de su enemigo es muestra de complicidad y permisividad con los actos delictivos. Para este campo discursivo, la labor periodística debe permanecer en los límites de la institucionalidad, y de las fuentes oficiales.
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Es necesario tener en cuenta que en un primer momento el gobierno afirmó que Morris realizó unas entrevistas libreteadas, sin embargo, la discusión no se centró sobre este hecho, y se cambia de enfoque al discutir los valores éticos de la actividad periodística.