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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 201
aporta al nuevo lazo social. El síntoma contra el totalitarismo!"( Sauret, 2005:204).
La vía de construcción de la memoria colectiva se ve entonces como herramienta generadora del encuentro con ese ideal del yo, que proporcione al sujeto las bases externas que dan sentido a la estructura psíquica. " Sólo el lento e intrincado trabajo de elaboración de los resentimientos y remordimientos posibilitará un procesamiento normal de los duelos para efectuar el pasaje de la memoria del rencor a la memoria del dolor. Sólo a partir de este trabajo, el sujeto rencoroso depondrá su condición de inocente víctima que reclama y castiga; así logrará acceder a la construcción de su propia historia como agente activo y responsable, y no como reactivo a un pasado que no puede olvidar ni perdonar "( Kanciper, 2001: 7).
El sujeto dará un paso hacia la transformación subjetiva por medio de la conformación de un sentido de vida. De acuerdo con el sentido dado por Kanciper, el planteamiento debe ir más allá de la identificación del síntoma como una condición propia de una " víctima ", como es dado por las propuestas de afrontamiento que intenta construir el aparato estatal, que margina e inmoviliza al sujeto dejando fuera de su propia historia. " Se crea una nueva forma de segregación entre la persona sana y la afectada, en este caso“ la víctima”. Puede ser tranquilizador decir que el horror de la violencia traumática se halla en el cuerpo y en el alma de otros, pero“ la pregunta es: ¿ a quién pertenece el horror: a las víctimas o al género humano?”( Roelens, 2004:178). El asumir el síntoma dentro de una propuesta de memoria debe incluir adentrarnos en la comprensión de sus causas para así evocar el fortalecimiento de la resistencia desde la construcción cotidiana de la memoria y la defensa de los territorios.
A manera de conclusiones:
4. Es necesario plantear un acercamiento al análisis de la memoria colectiva y sus implicaciones en el desarrollo de la subjetividad, trascendiendo la función del duelo y orientando la discusión hacia la memoria como herramienta viva y transformadora. 5. El ejercicio de la memoria como herramienta de resistencia de los movimientos sociales exige dotarla de contenidos simbólicos representativos de cada uno de los territorios de los que se habla, integrando no sólo las vivencias traumáticas, sino especialmente rescatando los saberes y contenidos ancestrales que se heredan alrededor de las construcciones territoriales. 6. Vincular el análisis de la memoria con el territorio nos permite ubicarla en un espacio y tiempo determinados, visibilizar las fracturas, mecanismos de resistencia y cambios en la subjetividad, permitiendo el rescatar la particularidad dentro de los cambios que obedecen a transformaciones estructurales. 7. Girar la mirada sobre la comprensión de los síntomas desde una perspectiva histórica, abre paso no sólo a la comprensión de la historia social, sino a las posibilidades de transformación desde el dolor, para dejar de ser víctimas y empezar a ser actores en el proceso de transformación.