Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 195 1. Memoria colectiva
La memoria y su función colectiva es un tema que ha venido tomando fuerza en las últimas décadas dentro los discursos tanto sociales como académicos del contexto latinoamericano, a raíz de las diferentes historias dolorosas que se entretejen fruto de violencia política, y lógicas de dominación ideológica de la que han sido presa los movimientos sociales que asumen la defensa de los territorios.
De este modo, la memoria se configura como una herramienta de resistencia, que reivindica la dignidad de la humanidad al evocar ideales de verdad, justicia y no repetición. " No se trata de reactualizar todo lo tradicional, porque una parte de ello está en el presente de los vencedores, y ha dejado de ser pasado para ser terrible actualidad, sino que debe significar la identificación de lo que está pendiente de cumplimiento en el presente y que procede de esas exigencias de esperanza y justicia formuladas en el pasado por quienes han sido derrotados o destruidos por quien domina el presente "( Andreassi, 1999:20). Sin embargo, para llegar a este punto se hace necesario un cambio en el paradigma, es decir, analizar la memoria mas allá de las implicaciones cognitivas en cada sujeto, y enfocar la mirada hacia la importancia que representa en la construcción colectiva, trascendiendo el recuento histórico y poniendo el énfasis en las formas de construcción cotidiana de la realidad social. " En realidad no es la historia la que nos pertenece, sino que somos nosotros los que pertenecemos a ella. Mucho antes de que nosotros nos comprendamos a nosotros mismos en la reflexión, nos estamos comprendiendo ya de una manera autoevidente en la familia, la sociedad y el estado en que vivimos "( Gadamer, 1991:344).
Transformar el análisis de la comprensión de la memoria, y dar un giro desde la explicación histórica lineal hacia la comprensión de una sociedad dinámica, implica orientar el análisis hacia un sujeto integral, develar la relación dialéctica en la construcción de significados, comprendiendo la memoria como un elemento fundamental en la configuración de la personalidad, y su influencia en la conformación de representaciones sociales en un engranaje que junta lo particular y lo colectivo de forma dinámica; " La memoria colectiva debe entenderse como una corriente de pensamiento continuo, que no retiene del pasado sino lo que todavía está vivo o es capaz de permanecer vivo en la conciencia del grupo que la mantiene "( Bettendorff, 2005:14).
Para el caso particular Colombiano la comprensión de la memoria exige la integración de diversas variables, que van desde el interminable ejercicio de violencia en contra de la población, el aparente enmascaramiento social de los victimarios, y la naturalización de los hechos despojándolos de cualquier carga afectiva e histórica.
Dentro de los imaginarios colombianos se da por sentado la eliminación de los hechos, como una característica cultural de la idiosincrasia colombiana, se repite así dentro de los discursos cotidianos la frase aquella de que " Colombia es un país sin memoria " pero, ¿ cuál es el costo a nivel social de esto?, no es otro que la legitimación del discurso dominante que da vía a la perpetuación de crímenes, y a la negación de las necesidades reales de la población. Siguiendo a Mendoza tenemos que " El olvido social puede definirse como la imposibilidad de evocar o expresar acontecimientos significativos que en algún momento ocuparon un sitio en la vida del grupo, sociedad o colectividad, pero cuya comunicación se ve bloqueada o prohibida por entidades supragrupales, como el poder o la dinámica social, que pretenden silenciar o relegar esos sucesos significativos de una sociedad, por la razón de que se pretende imponer una sola visión sobre el pasado vivido y experimentado por esa colectividad o porque no interesan para el modelo social que impera en ese momento."( Mendoza, 2005:10).
Comprender los engranajes de la construcción de memoria colectiva en Colombia, implica