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Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 167
de éstos( 416) eran trabajadores en el sector educativo( véase Cuadro 1). En ambos casos la inmensa mayoría de estos asesinatos son atribuidos a los grupos armados paramilitares de extrema derecha con nexos con el Estado colombiano( Amnistía Internacional, 2007).( Guerra en las aulas. Dr. Mario Novelli. 2007).
Los estudios clásicos sobre educación, a menudo describen a los docentes como funcionarios estatales( Bowles y Gintis, 1976), esencialmente como una fuerza conservadora concentrada en mantener el status quo y cuya misión es formar a la siguiente generación de trabajadores obedientes y conformistas. Por otro lado, el profesorado, históricamente, ha estado involucrado en los movimientos de liberación y, recientemente, como opositores a los procesos de reforma neoliberal en la educación( medidas de austeridad, privatización, descentralización), los cuales han sido globalizados a través de las instituciones multilaterales, especialmente por el Banco Mundial( Robertson, Novelli et al., 2007).
Este contradictorio papel del profesorado es reflejado en continuos debates sobre si los profesores deberían ser vistos( tanto por ellos mismos como por otros) como“ trabajadores” o“ profesionales”.( Loyo, 2001). Se sostiene que, como profesionales con la tarea de formar a la próxima generación, no deberían organizarse en sindicatos, ir a la huelga o ser sometidos a convecciones colectivas de trabajo, las cuales dificultan su“ autonomía” profesional. Sin embargo, como funcionarios públicos y trabajadores y trabajadoras, se tienen que enfrentar a menudo a ser tratados con un estatus inferior y con una compensación financiera muy baja, por lo cual son forzados a actuar colectivamente para defender sus intereses( Torres et al, 2006).
Hay diferencias entre los docentes y los sindicatos del“ Norte” y del“ Sur”, Vongalis( 2004) observa una actitud mucho más desafiante de los sindicatos del sector de la educación en el“ Sur”, ya que se enfrentan a las reformas neoliberales en la educación, así como también asumen el papel social y la responsabilidad de formar a los niños y niñas para hacer frente al totalmente desigual status quo.
Este doble problema, por un lado, la lucha de los sindicatos del sector público por reivindicar los intereses de la sociedad en general, así como reivindicar sus propias demandas laborales, conlleva a politizar el trabajo de los sindicatos de la educación, lo que, en un contexto como el de Colombia, les pueden traer repercusiones extremas y violentas.
Las violaciones a los derechos humanos, políticos y civiles( torturas, asesinatos, amenazas de muerte, etcétera) de los educadores y educadoras en Colombia, por parte del Estado u organizaciones paramilitares apoyadas por éste, se llevan a cabo precisamente con la intención de silenciar a aquellas organizaciones y personas que defienden activamente los derechos económicos, sociales y culturales( defensa de los salarios y condiciones laborales, servicios públicos, etcétera) tanto de sus afiliados como de la comunidad colombiana en general.
Conflicto y educación
El sistema de educación en Colombia es afectado de diferentes maneras, directas e indirectas, por el actual conflicto armado. Primero, una porción significante del presupuesto del Estado para educación se encuentra en constante revisión, producto de las prioridades del gobierno por aumentar los recursos para financiar el conflicto armado).
El presupuesto actual para la educación es solo del 5./ 5 de su presupuesto, mientras el presupuesto para la guerra está en el 30 %. Las estadísticas de la UNESCO indican que el