Cuadernos del GESCAL. Año 1, No 1, Agosto de 2013 101
“ desnacionalización” masiva de los bienes naturales locales. Precisamente, con la reciente internacionalización de la economía, se fomenta una mayor presencia de empresas extranjeras extractivas, con el objetivo de que estas exploten directamente las materias primas de la periferia mundial. Sumando toda la estrategia trasnacional, que en forma combinada configuró en Colombia su propio aparato político, ideológico, jurídico y militar, hoy por hoy el caudal de ganancias generado por la actividad extractiva, ahora fluye con mayor velocidad desde las regiones de enclave hacia el extranjero.
Completamente imbuida en un modelo neoliberal y en medio de una dinámica de carácter militarista, Colombia se acopla a la nueva oleada de inversión extranjera presente, particularmente en la rama de los hidrocarburos y la minería. Y es que a través de toda una política nacional macro, se están reajustando las estructuras estatales para engranar al país a la globalización económica mundial. Una integración mundial que no es simétrica y que coloca a Colombia del lado del grupo de los países perdedores, por la desigual correlación de fuerzas en todo el proceso. Gradualmente se ha configurado el caldo de cultivo para que las empresas transnacionales se mezclen con la situación de general violencia nacional, sin que sea muy visible su participación en el conflicto. Esto es especialmente sensible para el espacio colombiano, donde los megaproyectos mineros y petroleros son, en muchos casos, zonas de tensión y conflicto.
Estas empresas no sólo defienden sus predios, sino que atacan a sus contradictores, acaparan territorios y desplazan poblaciones, generalmente mediante la intervención de terceros para resolver sus conflictos. Todo ello, en últimas, se realiza en pos de obtener ganancias extraordinarias, donde el despojo y la destrucción de las economías locales, hacen parte hace tiempo, del programa de acumulación del capital internacional. El Estado y las empresas aplican diferentes formas de violencia, especialmente en las zonas rurales, para garantizar el control de territorios geoestratégicos, con el ánimo de generar una estabilidad económica a las corporaciones que vienen consolidándose a nivel nacional.
Referencias
Amnistía Internacional Colombia( 2004). Informe: Un laboratorio de guerra: Represión y violencia en Arauca. Bogotá, Colombia.
CECOIN( 2005).“ Colonización petrolera: desangre de los pueblos indígenas”. Revista Etnias y Políticas. No2. Diciembre. Bogotá, Colombia.
Campodónico Humberto, Ortiz Georgina( 2006).“ Características de la inversión y el mercado mundial de la minería a principios de la década del 2000”. Serie de recursos naturales e infraestructura. No 49. ONU, CEPAL, ECLAC. Santiago de Chile.
Corporación Sembrar, Federación Agrominera del Sur de Bolívar( Fedeagromisbol), Coordinador Nacional Agrario( 2006). Contexto Situación de Derechos Humanos y DIH del Sur de Bolívar. Bogotá, Colombia.
Cuervo Y. y Villamil J( 2011).“ De dictaduras a democracias. Una visión política de los derechos humanos”. Revista Aletheia. Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de La Plata( Argentina). Volumen 2 No 3.
Giordano Eduardo( 2002). Las guerras del Petróleo. Geopolítica, economía y conflicto. Barcelona, España. Ed. Icaria.
Guzmán Gilberto( 1994). Cusiana o la Bonanza al revés. Bogotá, Colombia. Promover editores.