JUDÍOS DECLARAN LA GUERRA A ALEMANIA JUDÍOS DECLARAN LA GUERRA CONTRA ALEMANIA | Página 167

circunstancias actuales en forma de su emigración o evacuación, le encargo por la presente tomar todas las medidas preliminares necesarias de organización y de índole material para la solución integral del problema judío dentro de la zona de influencia alemana en Europa... Le encargo, además, presentarme a la brevedad un proyecto integral referente a tales medidas para dar cumplimiento a la deseada solución final del problema judío‖ 236 . Escasos dos meses después de la toma del poder por Hitler fue erigido en Dachau el primer campo de concentración, seguido por otros. De ahora para adelante usaremos la sigla CC, para designar los campos de concentración Antes de la guerra, los campos no revestían importancia económica, servían para aislar a personas a las que el gobierno nacionalsocialista consideraba peligrosas. Había distintas categorías de detenidos: los políticos (“rojos”), los criminales (“verdes”), los “asociales”: mendigos, linyeras, prostitutas, etc. (“negros), los “exploradores de la Biblia” (miembros de sectas que se negaban a cumplir el servicio militar) y los homosexuales. Hasta 1938 se internaba a judíos únicamente si pertenecían a uno de estos grupos. ―En noviembre de 1938, después del asesinato de un diplomático alemán en París y de la tristemente célebre «noche de los cristales», fue cuando por primera vez se enviaron judíos en forma masiva a los KZ por el mero hecho de ser judíos; sin embargo, al poco tiempo, de más de 30.000 detenidos casi la totalidad fue liberada‖ 237 . Después del comienzo de la guerra apareció un gran número de nuevos campos en todo el territorio europeo bajo dominio alemán, desde Struthof/Natzweiler en Alsacia hasta Majdanek en la Gobernación General, en la Polonia ocupada. Hubo finalmente un total de 14 campos de concentración grandes y algunos más pequeños. Existían, además, unos 500 “campos de trabajo” con algunos cientos hasta más de 1000 prisioneros en cada uno. Estos “campos de trabajo” estaban anexados a plantas fabriles a las que se 236 237 HILBERG Raúl, La aniquilación de los judíos europeos, Ed. Fischer, 1990, p. 420 GRAF Jürgen, El holocausto bajo… Ob. Cit. p. 15 167