Jesús O El Srecreto Mortal de los Templarios | Página 160

mayor parte de los sicarios , que abandonaban a sus víctimas en plena calle , encrucijada o ciudad , según cuenta Flavio Josefo ( Guerras de Judea , II , 5 ). Pero esas víctimas de su terrorismo sanguinario eran generalmente fariseos y saduceos . Si se identificaba a Ananías como uno de los fieles de la nueva secta , las pesquisas habrían demostrado rápidamente que se trataba de un crimen de derecho común . Y en lugar de una decapitación , muerte rápida y sin sufrimiento , se corría el riesgo de ser condenado a la crucifixión , el más atroz de los suplicios , y reservado , por eso mismo , a los mayores criminales . Cosa que , por otra parte , fue lo que les sucedió en el año 47 a Simón-Pedro y a Santiago , como ya hemos visto .
Y ahora nos hallamos frente a un episodio enigmático del naciente cristianismo , el de los « mercaderes del Templo ». Los cristianos modernos no dejan jamás de subrayar la acción de Jesús expulsándolos del templo , así como a los cambistas de moneda , para demostrar hasta qué punto el cristianismo es opuesto al capitalismo a ultranza . Y olvidan las condenas pontificias del socialismo « intrínsecamente perverso », como afirmó textualmente el papa Pío XII .
Veamos , pues , ese episodio . No lo interpretaremos a la manera admirativa de los crédulos devotos , sino como lo habría examinado el estratega jefe de la milicia del templo , responsable del orden público .
En primer lugar observaremos que , desde siempre , allá donde hay un culto , en sus alrededores se encuentran los abastecedores materiales de los accesorios para dicho culto .
En Jerusalén en nuestros días , en La Meca , en Benarés , en Roma , en Lourdes , en Lisieux , en Fátima , el peregrino encontrará todo cuanto le es necesario para afirmar su fe ante Dios . Estas cosas no sorprendían a nadie . El final de aquel estado no era para mañana , el profeta Zacarías lo había dicho . Evocando el día lejano en que Jerusalén sería la capital mesiánica del mundo entero , en que Israel , vencedor de las naciones , las vería venir a « posternarse ante el rey » ( Zacarías , 14 , 16 ) — lo que no es para mañana , con toda seguridad —, el gran vidente nos dice lo que sigue :
« En aquel día , en los cencerros de los caballos estará escrito : " Consagrado a Yavé ", y los calderos del templo de Yavé serán como las copas ante el altar . Todo caldero en Jerusalén y en Judá será consagrado al Yavé de los Ejércitos . Todos aquellos que vengan a ofrecer sacrificios , los utilizarán para cocer en ellos la carne . Y en aquel día no habrá ningún mercader en la Mansión del Yavé de los Ejércitos .» ( Zacarías , 14,20-21 .)
Veamos ahora el relato evangélico . Jesús sube de Jericó a Jerusa-
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