Jesús O El Srecreto Mortal de los Templarios | Seite 123

Podía tratarse de la cabeza de un asceta que , debido a los votos de su nazirato , jamás se hubiera cortado los cabellos y la barba , y cuya delgadez fuera consecuencia de sus ayunos o del propio ascetismo en el que vivía .
Podía ser también la cabeza de un hombre corriente , pero que hubiera estado viviendo durante muchos años en un calabozo lóbrego , y que desde su encarcelamiento no hubiera podido cortarse ni los cabellos ni la barba , y que estuviera flaco a consecuencia de la subalimentación común a todos los cautivos de aquellas terribles épocas .
Pero ¿ se trataba realmente de la cabeza del Bautista , encarcelado a más de ciento cuarenta kilómetros de allí , en los confines del desierto transjordano ? La orden fue ejecutada con demasiada rapidez para que ello fuera cierto , y Tiberíades está demasiado lejos de Maqueronte .
¿ Por qué no pudo haberse desarrollado la fiesta en Maqueronte ? Pues porque la Maqueronte cuya construcción nos cuenta Flavio Josefo es una ciudadela perdida en unos lugares desérticos , sin agua , y que no hay ni que hablar de palacios suntuosos en Maqueronte . Y también porque Herodes Antipas habría estado loco si se hubiera encerrado allí , en la frontera misma de su enemigo Aretas , padre de la esposa a la que repudió por Herodías , corriendo el riesgo continuo de verse asediado y capturado por los árabes . Y sabemos por Flavio Josefo que , además , no iba jamás por allí . ¿ Cómo iba a exponer a la mujer a la que amaba tan apasionadamente , tanto a la venganza de la hija de Aretas como a la suerte que esperaría después a semejante cautiva ? Todo eso es impensable .
Por el contrario , en la época de la muerte del Bautista , Tiberíades goza de un clima delicioso . Mientras que Maqueronte se halla entonces en el centro de las terribles tempestades de arena que en esa época barren la desértica meseta del Moab .
Además , la estancia en Maqueronte no podía entusiasmar en modo alguno a Herodías por otros motivos . A esta mujer , habituada desde siempre al lujo , no le podía gustar Maqueronte , donde no hay ni jardines encantadores , ni surtidores de agua como en Tiberíades . Allí no se encuentra sino agua de cisterna , un único pozo , y las fuentes están a más de veinte kilómetros de allí . Y en las ruinas actuales de la ciudadela , que culmina todavía a más de cien metros del barranco de defensa , no hay ningún rastro que pueda permitir suponer que ese lugar abrasado por el sol haya albergado jamás un palacio digno de Herodes Antipas y , sobre todo , de la mujer a la que él idolatraba . La continuación de la historia no es más clara . Una tradición transmitida por Teodoredo , teólogo bizantino que constituye una de las autoridades históricas de la Iglesia , pretende que los paganos de Sebasta , en Samaría , profanaron en un lugar llamado Makron la tumba del Bautista en el año 362 , y quemaron los restos .
Se trata de un error , probablemente intencionado . Juan el Bautista
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