EL INVERSOR INTELIGENTE
empresas, pero el historial de sus inversiones pasivas es igual al historial de
las inversiones de control.
La tabla 3 describe al tercer miembro del grupo que formó Buffett
Partnership en 1957. Lo mejor que hizo fue dejarlo en 1969. Desde
entonces, en cierta manera, Berkshire Hathaway ha sido una continuación
de esa asociación en ciertos aspectos. No hay un único índice que pueda
ofrecerles que en mi opinión sea un reflejo justo de la forma de gestionar
inversiones de Berkshire. Sin embargo, creo que sea cual sea la forma en
que lo examinen, el historial ha sido satisfactorio.
La tabla 4 muestra el historial del Sequoia Fund, que está gestionado
por una persona a la que conocí en la clase de Ben Graham en 1951, Bill
Ruane. Después de salir de la Harvard Business School, fue a Wall Street.
Posteriormente se dio cuenta de que le hacía falta una educación
empresarial de verdad, por lo que se fue a seguir el curso de Ben en la
Columbia en donde nos conocimos a principios de 1951. El historial de Bill
desde 1951 hasta 1970, trabajando con cantidades relativamente pequeñas
de dinero, fue mucho mejor que la medía. Cuando liquidé Buffett
Partnership, le pregunté a Bill si podía organizar un fondo que gestionase a
todos nuestros socios, por lo que organizó el Sequoia Fund. Lo hizo en un
momento espantoso, justo cuando yo me retiraba. Se encontró en medio del
mercado partido en dos de la década de 1970 y tuvo que enfrentarse a todos
los problemas que se plantearon para calcular los resultados comparativos
de los inversores orientados hacia el valor. Me complace poder decir que
mis socios, en una medida asombrosa, no sólo se mantuvieron fieles a él,
sino que le confiaron aún más dinero, con los felices resultados que se
muestran.
Estos datos no están manipulados por la ventaja que da conocer los
resultados a posteriori. Bill fue la única persona que recomendé a mis
socios, y en aquel momento afirmé que si conseguía una ventaja de cuatro
puntos por año respecto del Standard & Poor's, eso sería un resultado
sólido. Bill mejoró con creces esos resultados, trabajando con cantidades
cada vez mayores de dinero. Eso hace que las cosas sean mucho más
difíciles. El tamaño es el ancla del rendimiento. De eso no cabe ninguna
duda. No significa que no sea posible hacerlo mejor que la media a medida
que se crece, sino que el margen se reduce. Y si alguna vez llegase a darse
el caso de que estuviese gestionando dos billones (con b) de dólares, y más
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