APÉNDICES
Llegado este momento, los miembros de este selecto grupo habrán
perdido la cabeza por completo. Probablemente estarán escribiendo libros
sobre «Cómo convertí un dólar en un millón trabajando 30 segundos cada
mañana». Aún peor, estarán probablemente empezando a recorrer el país
pronunciando conferencias sobre el eficiente arte de tirar la moneda al aire
y desdeñando a los profesores escépticos con la afirmación de «si es
imposible hacerla, ¿cómo es que 215 de nosotros lo hemos logrado?».
No obstante, llegado ese momento, algún catedrático de una facultad
de empresariales será probablemente lo suficientemente grosero como para
mencionar el hecho de que, si 225 millones de orangutanes se hubiesen
dedicado al mismo ejercicio, el resultado habría sido muy parecido: 215
orangutanes ególatras con una serie de 20 aciertos seguidos.
Me gustaría afirmar, no obstante, que hay algunas diferencias
importantes en los ejemplos que vaya exponer. Por una parte, si (a) se
hubiese repartido a 225 millones de orangutanes de una forma más o menos
parecida a como está repartida la población de Estados Unidos, y si (b)
quedasen 215 ganadores después de 20 días y si (e) descubriese usted que
40 de esos 215 ganadores provenían de un zoológico concreto en Omaha,
estaría usted bastante seguro de que estaba a punto de descubrir algo
interesante. Por lo tanto, probablemente visitaría el zoológico y le
preguntaría al cuidador qué les daba de comer a los orangutanes, si hacían
algún tipo de ejercicio especial, y qué libros leían, o cualquier otra cosa que
se le ocurriese. Es decir, si hubiese descubierto cualquier concentración
realmente extraordinaria de éxito, estaría interesado en averiguar si era
capaz de identificar concentraciones de características infrecuentes que
pudiesen ser factores causales.
El estudio científico suele seguir de manera natural este tipo de
patrón. Si estuviese tratando de analizar las causas posibles de un tipo
infrecuente de cáncer, del que hubiese, por ejemplo, 1.500 casos al año en
Estados Unidos, y descubriese que 400 de ellos se producen en un pequeño
pueblo minero de Montana, estaría muy interesado en examinar el agua de
ese pueblo, o que tratase de averiguar a qué se dedican las personas
afectadas, u otras variables. Sabría que no era posible que por mera
distribución aleatoria 400 afectados proviniesen de un área tan reducida. Es
posible que no supiese necesariamente los factores causales, pero sabría en
dónde tenía que buscar.
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