EPÍLOGO
Hace falta tener los medios, la capacidad de juicio y el coraje para
aprovecharlas.
Por supuesto, no podemos prometer una experiencia igual de
espectacular a todos los inversores que sean en todo momento prudentes y
que estén en todo momento alerta a lo largo de los años. No vamos a
concluir con el eslogan de J.J. Raskob del que nos reímos al principio:
«Todo el mundo puede ser rico». Sin embargo, en la escena financiera
abundan las posibilidades interesantes, y el inversor inteligente y
emprendedor debería ser capaz de encontrar disfrute y beneficio en este
circo de tres pistas. La emoción está garantizada.
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