inversiones inteligentes 1 | Page 556

EL INVERSOR INTELIGENTE Mantener abiertas todas las opciones En última instancia, unos inversores apáticos a más no poder han acabado ofreciendo a las empresas un margen de maniobra para pagar unos salarios tan exageradamente elevados a sus ejecutivos que son sencillamente inconcebibles. En 1997, Steve Jobs, el cofundador de Apple Computer Inc. volvió a la empresa como consejero delegado «provisional». Jobs, que ya era una persona muy acaudalada, insistió en recibir un salario en efectivo de 1 dólar al año. A finales del año 1999, para agradecer a Jobs que hubiese prestado sus servicios como consejero delegado «durante los dos años y medio anteriores sin haber recibido retribución» el consejo de administración le obsequió con su propio reactor Gulfstream, al desdeñable coste para la empresa de solamente 90 millones de dólares. El mes siguiente Jobs accedió a retirar la palabra «provisional» de la denominación de su cargo, y el consejo de administración le recompensó con opciones sobre 20 millones de acciones. (Hasta aquel momento, Jobs había tenido una cartera compuesta por un total de dos acciones de Apple). El principio en el que se apoyaban esas concesiones de opciones era el de coordinar los intereses de los directivos con los de los accionistas externos. Si fuese usted un accionista externo de Apple, querría que sus directivos fuesen recompensados únicamente si las acciones de Apple consiguiesen unos resultados superiores. Nada podría ser más justo para usted y para los demás propietarios de la empresa. Sin embargo, como John Bogle, antiguo presidente de los fondos Vanguard, suele señalar, prácticamente todos los directivos venden las acciones que reciben inmediatamente después de ejercitar sus opciones. ¿Cómo es posible que desprenderse de millones de acciones a cambio de un beneficio instantáneo permita coordinar los intereses de los ejecutivos con los de los accionistas leales a largo plazo de la empresa? En el caso de Jobs, si las acciones de Apple suben de cotización solamente el 5% al año hasta principios de 2010, podrá liquidar sus opciones por 548,3 millones de dólares. En otras palabras, aunque las acciones de Apple no sean capaces de superar el 50% del rendimiento medio a largo plazo del mercado en general, Jobs se embolsará una 558