EL INVERSOR INTELIGENTE
También estaba Sysco Corp., que se dedicaba al suministro de
alimentación para cocinas industriales y de instituciones, y que llevaba 30
años cotizando en bolsa. Durante sus cuatro últimos trimestres fiscales, el
menú de Sysco había contenido 17.700 millones de dólares en ingresos,
casi un 20% más que Cisco pero «únicamente» 457 millones de beneficios
netos. Con un valor de mercado, de 11.700 millones de dólares, las
acciones de Sysco cotizaban a un ratio de 260 muy por debajo de la media
de mercado de 31.
En un juego de asociación de ideas con un inversor típico habría
pasado más o menos lo siguiente:
P: ¿Qué es lo primero que le viene a la mente cuando menciono Cisco
Systems?
R: Internet... la industria del futuro... gran acción... tremenda
revalorización... ¿Puedo comprar más acciones, por favor, antes de que
suban aún más?
P: ¿Qué me dice de Sysco Corp.?
R: Camiones de reparto... puré de verdura filetes rusos... pastelillos de
carne... comida de colegio... comida de hospital no gracias, se me ha
quitado el apetito.
Está demostrado que las personas suelen asignar un valor mental a
las acciones basándose principalmente en las imágenes emocionales que les
evocan los nombres de las empresas.1 Sin embargo, el inversor inteligente
siempre busca más allá. Esto es lo que un examen escéptico de los estados
financieros de Cisco y Sysco habría encontrado:
Buena parte del crecimiento de Cisco tanto en ingresos como en
beneficios provenía de adquisiciones. Únicamente desde
septiembre, Cisco había desembolsado 10.200 millones de dólares
para comprar otras 11 empresas. ¿Cómo era posible aunar tan
1
Pregúnteselas acciones de qué empresa tienen probabilidades de subir más: las de una empresa que ha
descubierto un remedio para un tipo poco frecuente de cáncer, o las de una empresa que ha descubierto
una nueva manera de eliminar un tipo común de residuos. El remedio para el cáncer suena más
interesante para la mayoría de los inversores, pero una nueva forma de eliminar la basura probablemente
sirva para ganar más dinero. Véase Paul Slovic, Melissa Finucane, ElIen Peters y Donald G. MacGregor,
«The Affect Heuristic», en Thomas Gilovich, Dale Griffin y Daniel Kahneman, eds., Heuristics and
Biases: The Psychology of Intuitive Judgment (Cambridge University Press, Nueva York, 2002), págs.
397-420, y Donald G. MacGregor, «Imagery and Financial Judgment», The Journal of Psychology and
Financial Markets, vol. 3, n°. 1, 2002, págs. 15-22.
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