inversiones inteligentes 1 | Page 511

UNA COMPARACIÓN DE 8 PARES DE EMPRESAS con multiplicadores superiores de los beneficios actuales, lo que es absolutamente razonable en general. Si los diferenciales específicos en los ratios precio / beneficios están «justificados» por los hechos, o si van a ser ratificados por la evolución futura, es una cuestión a la que no se puede dar una respuesta con confianza. Por otra parte, en estas comparaciones ha habido bastantes casos en los que ha sido posible llegar a un juicio razonable. Entre ellos estaban prácticamente todos los casos en los que se ha producido una gran actividad de mercado en empresas cuya solidez subyacente era cuestionable. Las acciones de esas empresas no sólo eran especulativas, lo que significa que eran inherentemente arriesgadas, sino que además en numerosas ocasiones también se encontraban evidente y manifiestamente sobrevaloradas. Otras acciones parecían valer mucho más que su cotización, y aparentemente habían sido víctimas de la actitud opuesta por parte del mercado, lo que podríamos llamar «infraespeculación», o de un pesimismo injustificado a causa de una reducción de los beneficios. En la tabla 18.9 ofrecemos algunos datos de las fluctuaciones de precio de las acciones de las que hemos hablado en este capítulo. La mayor parte de ellas han sufrido grandes retrocesos entre 1961 y 1962, y una vez más, en 1969 y 1970. Evidentemente, el inversor debe estar preparado para este tipo de oscilación negativa del mercado en los futuros mercados de capital. En la tabla 18.10 mostramos las fluctuaciones de año en año de las acciones ordinarias de McGraw-Hill durante el período 1958-1970. Se podrá apreciar que en cada uno de los últimos 13 años el precio ha subido o ha bajado en una banda de por lo menos tres a dos de un año al siguiente. (En el caso de National General, se apreciarán fluctuaciones de una amplitud por lo menos similar, tanto al alza como a la baja, en cada período de dos años). A la hora de estudiar la lista de acciones para encontrar material para este capítulo nos volvimos a quedar impresionados por las grandes diferencias existentes entre los objetivos habituales del análisis de valores y los que nosotros consideramos fiables y remuneradores. La mayor parte de los analistas de valores tratan de elegir los títulos que vayan a dar una mejor imagen de ellos en el futuro, principalmente desde el punto de vista de la evolución en el mercado, pero considerando también la evolución de los beneficios. Nos mostramos francamente escépticos sobre que ese objetivo pueda alcanzarse con resultados satisfactorios. Nosotros preferiríamos que el trabajo del analista consistiese, al contrario, en tratar 513