UNA COMPARACIÓN DE 8 PARES DE EMPRESAS
con multiplicadores superiores de los beneficios actuales, lo que es
absolutamente razonable en general. Si los diferenciales específicos en los
ratios precio / beneficios están «justificados» por los hechos, o si van a ser
ratificados por la evolución futura, es una cuestión a la que no se puede dar
una respuesta con confianza. Por otra parte, en estas comparaciones ha
habido bastantes casos en los que ha sido posible llegar a un juicio
razonable. Entre ellos estaban prácticamente todos los casos en los que se
ha producido una gran actividad de mercado en empresas cuya solidez
subyacente era cuestionable. Las acciones de esas empresas no sólo eran
especulativas, lo que significa que eran inherentemente arriesgadas, sino
que además en numerosas ocasiones también se encontraban evidente y
manifiestamente sobrevaloradas. Otras acciones parecían valer mucho más
que su cotización, y aparentemente habían sido víctimas de la actitud
opuesta por parte del mercado, lo que podríamos llamar
«infraespeculación», o de un pesimismo injustificado a causa de una
reducción de los beneficios.
En la tabla 18.9 ofrecemos algunos datos de las fluctuaciones de precio de
las acciones de las que hemos hablado en este capítulo. La mayor parte de
ellas han sufrido grandes retrocesos entre 1961 y 1962, y una vez más, en
1969 y 1970. Evidentemente, el inversor debe estar preparado para este tipo
de oscilación negativa del mercado en los futuros mercados de capital. En
la tabla 18.10 mostramos las fluctuaciones de año en año de las acciones
ordinarias de McGraw-Hill durante el período 1958-1970. Se podrá
apreciar que en cada uno de los últimos 13 años el precio ha subido o ha
bajado en una banda de por lo menos tres a dos de un año al siguiente. (En
el caso de National General, se apreciarán fluctuaciones de una amplitud
por lo menos similar, tanto al alza como a la baja, en cada período de dos
años).
A la hora de estudiar la lista de acciones para encontrar material para
este capítulo nos volvimos a quedar impresionados por las grandes
diferencias existentes entre los objetivos habituales del análisis de valores y
los que nosotros consideramos fiables y remuneradores. La mayor parte de
los analistas de valores tratan de elegir los títulos que vayan a dar una
mejor imagen de ellos en el futuro, principalmente desde el punto de vista
de la evolución en el mercado, pero considerando también la evolución de
los beneficios. Nos mostramos francamente escépticos sobre que ese
objetivo pueda alcanzarse con resultados satisfactorios. Nosotros
preferiríamos que el trabajo del analista consistiese, al contrario, en tratar
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