Comentario al capítulo 16
Lo que tú siembras no revive, si antes no muere.
I. Corintios, XV:36
El fanatismo del converso
Aunque las obligaciones convertibles se llaman «obligaciones», se
comportan como acciones, funcionan como opciones y están envueltas en
oscuridad.
Si es usted propietario de una obligación convertible, también tiene
una opción: puede conservar la obligación y seguir obteniendo intereses
sobre ella, o puede canjearla por una acción ordinaria de la sociedad que la
haya emitido con arreglo a una razón predeterminada. (Una opción ofrece a
su propietario el derecho a comprar o vender otro valor a un precio
determinado dentro de un período de tiempo especificado). Como son
canjeables por acciones, las obligaciones convertibles pagan unos tipos de
interés inferiores a los de la mayor parte de las obligaciones que podrían
compararse con ellas. Por otra parte, si la cotización de las acciones de la
empresa se dispara, la obligación convertible canjeable por dicha acción
tendrá unos resultados mucho mejores que la obligación convencional. (Por
el contrario, la típica obligación convertible, como abona un tipo de interés
menor, tendrá peores resultados en un mercado de obligaciones en
declive).1
Desde 1957 hasta 2002, según Ibbotson Associates, las obligaciones
convertibles obtuvieron una rentabilidad media anual del 8,3% únicamente
1
A modo de breve ejemplo del modo en que funcionan en la práctica las obligaciones convertibles,
piense en los pagarés subordinados convertibles al 4,75% emitidos por DoubleClick Inc. en 1999. Pagan
47,50 dólares en intereses al año y cada uno de ellos son convertibles en 24,24 acciones ordinarias de la
empresa, a una «razón de conversión» de 24,24. Al cierre de 2002, las acciones de DoubleClick cotizaban
a 5,66 dólares a acción, lo cual atribuía a cada obligación un «valor de conversión» de 137,20 dólares
(5,66 dólares x 24,24). Sin embargo, las obligaciones se negociaban a casi seis veces más, a 881,30
dólares, lo cual creaba una «prima de conversión», o exceso sobre su valor de conversión, del 542%. Si se
compraba a esa cotización, su «plazo para alcanzar el umbral de rentabilidad» o «período de devolución»
sería demasiado prolongado. (Se pagaba aproximadamente 750 dólares más que el valor de conversión de
la obligación, por lo que serían necesarios aproximadamente 16 años de pagos de intereses por importe de
47,50 dólares para «recuperar» esa prima de conversión). Dado que cada obligación de DoubleClick es
convertible a poco más de 24 acciones ordinarias, las acciones tendrán que subir desde 5,66 dólares a más
de 36 dólares para que la conversión llegue a ser una opción práctica antes de que las obligaciones venzan
en 2006. Semejante rendimiento de las acciones no es imposible, pero roza lo milagroso. El rendimiento
en efectivo de esta obligación en concreto no parece adecuado, teniendo en cuenta la escasa probabilidad
de conversión.
461