inversiones inteligentes 1 | Page 459

Comentario al capítulo 16 Lo que tú siembras no revive, si antes no muere. I. Corintios, XV:36 El fanatismo del converso Aunque las obligaciones convertibles se llaman «obligaciones», se comportan como acciones, funcionan como opciones y están envueltas en oscuridad. Si es usted propietario de una obligación convertible, también tiene una opción: puede conservar la obligación y seguir obteniendo intereses sobre ella, o puede canjearla por una acción ordinaria de la sociedad que la haya emitido con arreglo a una razón predeterminada. (Una opción ofrece a su propietario el derecho a comprar o vender otro valor a un precio determinado dentro de un período de tiempo especificado). Como son canjeables por acciones, las obligaciones convertibles pagan unos tipos de interés inferiores a los de la mayor parte de las obligaciones que podrían compararse con ellas. Por otra parte, si la cotización de las acciones de la empresa se dispara, la obligación convertible canjeable por dicha acción tendrá unos resultados mucho mejores que la obligación convencional. (Por el contrario, la típica obligación convertible, como abona un tipo de interés menor, tendrá peores resultados en un mercado de obligaciones en declive).1 Desde 1957 hasta 2002, según Ibbotson Associates, las obligaciones convertibles obtuvieron una rentabilidad media anual del 8,3% únicamente 1 A modo de breve ejemplo del modo en que funcionan en la práctica las obligaciones convertibles, piense en los pagarés subordinados convertibles al 4,75% emitidos por DoubleClick Inc. en 1999. Pagan 47,50 dólares en intereses al año y cada uno de ellos son convertibles en 24,24 acciones ordinarias de la empresa, a una «razón de conversión» de 24,24. Al cierre de 2002, las acciones de DoubleClick cotizaban a 5,66 dólares a acción, lo cual atribuía a cada obligación un «valor de conversión» de 137,20 dólares (5,66 dólares x 24,24). Sin embargo, las obligaciones se negociaban a casi seis veces más, a 881,30 dólares, lo cual creaba una «prima de conversión», o exceso sobre su valor de conversión, del 542%. Si se compraba a esa cotización, su «plazo para alcanzar el umbral de rentabilidad» o «período de devolución» sería demasiado prolongado. (Se pagaba aproximadamente 750 dólares más que el valor de conversión de la obligación, por lo que serían necesarios aproximadamente 16 años de pagos de intereses por importe de 47,50 dólares para «recuperar» esa prima de conversión). Dado que cada obligación de DoubleClick es convertible a poco más de 24 acciones ordinarias, las acciones tendrán que subir desde 5,66 dólares a más de 36 dólares para que la conversión llegue a ser una opción práctica antes de que las obligaciones venzan en 2006. Semejante rendimiento de las acciones no es imposible, pero roza lo milagroso. El rendimiento en efectivo de esta obligación en concreto no parece adecuado, teniendo en cuenta la escasa probabilidad de conversión. 461