EL INVERSOR INTELIGENTE
porque realmente eso es lo que es. Limitémonos a señalar los acontecimientos contradictorios que se han producido en este terreno en los últimos años. Por una parte, el número de operaciones entre las que se puede elegir ha aumentado descomunalmente, en comparación con la situación que se daba por ejemplo, hace diez años. Es una consecuencia de lo que podría denominarse la manía de las grandes empresas de diversificar su actividad a través de diferentes tipos de adquisición, etc. En 1970 el número de « anuncios de fusión » alcanzó los 5.000, lo que supuso un descenso respecto de los 6.000 del año 1969. Los valores monetarios totales generados por estas operaciones ascendieron a muchos, muchos miles de millones de dólares. Puede que únicamente una pequeña fracción de los 5.000 anuncios pudiesen haber ofrecido una oportunidad nítida de compra de acciones por parte de un especialista en situaciones especiales, pero esa fracción seguiría siendo lo suficientemente grande como para mantenerlo ocupado estudiando, seleccionando y decidiendo.
La otra cara de la moneda es la creciente proporción de fusiones que se anuncian y que no llegan a consumarse. En tales casos, por supuesto, el beneficio que se pretendía alcanzar no se materializa, y es muy probable que se vea sustituido por una pérdida más o menos seria. Los motivos de la falta de culminación son numerosos, incluida la intervención de las autoridades encargadas de supervisar la competencia, la oposición de los accionistas, las modificaciones de la « situación de mercado », los descubrimientos negativos derivados de los estudios adicionales, la incapacidad de llegar a un acuerdo sobre los detalles, y algunas otras. El truco en estos casos, por supuesto, consiste en contar con la capacidad de juicio, reforzada por la experiencia, para elegir los acuerdos que ofrezcan más probabilidades de prosperar, y también aquellos que, en caso de que fracasen, tengan el menor potencial de provocar serias pérdidas. *
Comentarios adicionales sobre los ejemplos anteriores
Kayser-Roth. Los consejeros de esta empresa ya habían rechazado( en enero de 1971) la propuesta de Borden cuando se escribió este capítulo. Si la operación se hubiese desmontado inmediatamente, la pérdida total, comisiones incluidas, habría sido de aproximadamente el 12 % del coste de las acciones de Kayser-Roth.
Aurora Plastics. A causa de los malos resultados de la empresa en 1970, se renegociaron las condiciones de la absorción y el precio se redujo
* Como se ha señalado en el comentario al capítulo 7, el arbitraje con ocasión de fusiones es absolutamente inapropiado para la mayoría de los inversores individuales.
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