EL INVERSOR INTELIGENTE
probablemente lo mejor sería que se asegurasen de que están consiguiendo
un buen valor por el precio que pagan, y que no profundizasen más en esta
cuestión.
Utilización del beneficio medio
Antiguamente los analistas y los inversores prestaban una
considerable atención al beneficio medio durante un período de tiempo
relativamente prolongado del pasado, normalmente entre siete y diez años.
Esta «cifra promedio»* era útil para equilibrar los frecuentes altibajos de
los ciclos empresariales, y se pensaba que ofrecía una idea de la capacidad
de generación de beneficio de la empresa mejor que los resultados del
último año considerados en solitario. Una ventaja importante de este
proceso de cálculo de promedios es que resolvía el problema de lo que
había que hacer con casi todas las cargas y créditos especiales. Se debían
incluir en los beneficios medios. Porque es indudable que la mayor parte de
esas pérdidas y ganancias forman parte de la historia de la actividad de la
empresa. Si lo hiciésemos en el caso de ALCOA, el beneficio medio del
periodo 1961-1970 (diez años) ascendería a 3,62 dólares, y en el caso de
los siete años que van de 1964 a 1970 a 4,62 dólares por acción. Si tales
cifras se emplean en conjunción con las calificaciones de crecimiento y
estabilidad de los beneficios durante el citado período, podrían ofrecer una
imagen realmente informativa sobre el rendimiento que ha conseguido en
el pasado la empresa.
Cálculo de la tasa de crecimiento en el pasado
Es de vital importancia que el factor de crecimiento del historial de la
empresa se tenga adecuadamente en cuenta. Cuando se ha experimentado
un gran crecimiento, los beneficios recientes estarán muy por encima de la
media a siete o diez años, y el analista puede considerar que estas cifras a
largo plazo son irrelevantes. No siempre tiene que ser así necesariamente.
Es posible informar de los beneficios tanto en forma de promedio como en
lo relativo a la cifra más reciente. Sugerimos que la propia tasa de
crecimiento se calcule comparando la media de los tres últimos años con la
cifra correspondiente de diez años antes. (En los casos en los que exista un
problema de «cargas o créditos especiales», podría ponerse en práctica
algún tipo de solución de compromiso). Examine el siguiente cálculo
una discrepancia de cotización, y nunca debería dar por seguro que va a poder vender a la misma
cotización que en ese momento está vigente en el mercado.
*
«Cifra promedio» se refiere a la media simple o aritmética que Graham describía en a frase anterior.
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