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EL INVERSOR INTELIGENTE
Sin embargo, cada vez es mayor el número de empresas de crecimiento que se están alejando de la política tradicional en el pasado de desembolsar el 60 % o más de sus beneficios en forma de dividendos, atendiendo al motivo de que los intereses de los accionistas quedan mejor satisfechos si se retienen prácticamente todos los beneficios para financiar la expansión. La cuestión plantea problemas y exige cuidadosas distinciones. Hemos decidido aplazar nuestra exposición sobre esta importantísima cuestión de la política de dividendos adecuada a una sección posterior, el capítulo 19, en el que nos ocuparemos de ella en el marco del problema general de las relaciones entre la dirección y los accionistas.
Tasas de capitalización de las empresas en crecimiento
La mayor parte de los escritos de los analistas de valores relativos a las valoraciones formales se ocupan de la tasación del valor de las acciones de empresas en crecimiento. Nuestro estudio de los diferentes métodos empleados nos ha llevado a sugerir una fórmula abreviada y bastante sencilla para evaluar las acciones de las empresas en crecimiento, que tiene el objetivo de ofrecer unas cifras bastante cercanas a las resultantes de los cálculos matemáticos más complejos. Nuestra fórmula es la siguiente:
Valor = Beneficios actuales( normales) x( 8,5 más dos veces la tasa de crecimiento anual prevista)
La cifra de crecimiento empleada en la fórmula será la que se espere para el siguiente período de siete a diez años. 7
En la tabla 11.4 mostramos qué resultados produce nuestra fórmula cuando se aplican diferentes tasas de crecimiento previsto. Es fácil realizar el cálculo inverso y determinar qué tasa de crecimiento está implícitamente anticipada por el precio de mercado actual, suponiendo que nuestra fórmula sea válida. En nuestra última edición realizamos ese cálculo respecto del DJIA y de seis importantes empresas. Estas cifras se reproducen en la tabla 11.5. En aquel momento realizamos los siguientes comentarios:
La diferencia entre la tasa de crecimiento anual implícita del 32,4 % de Xerox y la tasa, notablemente modesta, del 2,8 % que se aplica a General Motors es extraordinariamente llamativa. Se puede justificar en parte por la impresión existente en el mercado de valores de que los beneficios obtenidos por General Motors en 1963, los mayores de cualquier empresa en toda la historia, sólo se podrían mantener en el futuro con extraordinaria dificultad y sólo se podrían superar muy marginalmente, en el
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