EL INVERSOR INTELIGENTE
de las acciones de empresas químicas resultó ser uno de los casos en los
que, en la práctica, los multiplicadores de mercado acabaron siendo
inadecuados.*
2. Gestión. En Wall Street se habla constantemente sobre esta
cuestión, pero poco de lo que se dice es realmente útil. Hasta el momento
en el que se elaboren y se apliquen unas comprobaciones objetivas,
cuantitativas y razonablemente fiables sobre la capacidad de gestión,
cualquier análisis que se centre en este factor estará rodeado por una espesa
niebla. Es razonable suponer que una empresa que tenga unos resultados
asombrosamente brillantes tendrá una gestión inusualmente diestra. Esto se
habrá manifestado de por sí en sus resultados históricos; volverá a aparecer
en las estimaciones para los cinco próximos años, y una vez más en el
factor previamente expuesto de las perspectivas a largo plazo. La tendencia
a volver a tenerlo en cuenta una vez más como factor independiente puede
impulsar al alza su cotización y podría provocar fácilmente costosas
sobrevaloraciones. El factor de la gestión resulta más útil, en nuestra
opinión, en aquellos casos en los que se haya producido recientemente un
cambio que todavía no haya podido reflejar su trascendencia en las cifras
obtenidas en la práctica.
Se han producido dos casos de este tipo de fenómeno relacionados
con la Chrysler Motor Corporation. El primero tuvo lugar hace muchos