EL INVERSOR Y SUS ASESORES
handicap derivado de la impresión generalizada de que también tienen que
ser analistas de mercado. Cuando se les pregunta si una acción determinada
es «buena», esa pregunta frecuentemente quiere decir: «¿Es probable que
esta acción vaya a aumentar de valor durante los próximos meses?». Como
consecuencia, muchos de ellos se ven obligados a realizar sus análisis
mirando de reojo a la pantalla de las cotizaciones, postura que no es muy
adecuada para realizar una reflexión razonable o para llegar a conclusiones
que sirvan para algo.*
En la siguiente sección de este libro nos ocuparemos de algunos de
los conceptos y posibles logros del análisis de valores. Un gran número de
analistas que trabajan para las agencias de intermediación de bolsa podrían
prestar un extraordinario servicio al inversor de buena fe que quisiera estar
seguro de que extrae todo el valor de su dinero, y tal vez algo más. Como
ocurre en el caso de los corredores de los clientes, lo que hace falta es que,
desde el principio, el analista llegue a comprender claramente la actitud y
los objetivos del inversor. Cuando el analista está convencido de que está
haciendo operaciones con una persona a la que le interesa el valor más que
la cotización, habrá muchas probabilidades de que sus recomendaciones
resulten ser verdaderamente ventajosas en general.
El título de CFA para los analistas financieros
En 1963 se dio un importante paso para ofrecer responsabilidad y
naturaleza profesional a los analistas financieros. A partir de ese año se
otorga el título de chartered financial analyst (CFA), que podría traducirse
como analista financiero colegiado o analista financiero jurado, a los
profesionales expertos que aprueban ciertos exámenes obligatorios y
superan otras pruebas de idoneidad.1 Las materias que se abordan incluyen
el análisis de valores y la gestión de cartera. La analogía con el título
tradicional del censor jurado de cuentas es evidente y deliberada. Este
medio de reconocimiento y control profesional relativamente novedoso
debería servir para elevar el nivel de los analistas financieros y, con el paso
*
Es extraordinariamente inusual que en la actualidad un analista de valores permita que los meros
mortales entren en contacto con él directamente. En la mayor parte de los casos, únicamente la nobleza de
los inversores institucionales tienen permiso para dirigirse al trono del todopoderoso analista de Wall
Street. Un inversor individual podría, tal vez, tener suerte si llama a analistas que trabajen en corredurías
«regionales» cuyas oficinas se encuentren fuera de Nueva York. El área de las relaciones con los
inversores de los sitios web de la mayor parte de las sociedades con cotización en bolsa facilitará un
listado de los analistas que siguen la acción. Sitios web como www.zacks.com y www.multex.com
ofrecen acceso a los informes de investigación de los analistas, pero el inversor inteligente debe recordar
que la mayoría de los analistas no analizan las actividades. En lugar de efectuar ese tipo de análisis, se
ocupan en tratar de adivinar la futura cotización de las acciones
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