EL INVERSOR INTELIGENTE
Por qué nos encantan los tableros Ouija
Creer, o incluso solamente esperar, que somos capaces de seleccionar los mejores
fondos para el futuro nos hace sentimos mejor. Nos aporta la placentera sensación de que
dominamos el destino de nuestras inversiones. Este sentimiento de «Yo soy el que manda
aquí» forma parte de la naturaleza humana; es lo que los psicólogos denominan exceso de
confianza. Veamos algunos ejemplos de cómo funciona:
• En 1999 la revista Money preguntó a más de 500 personas si sus carteras habían
tenido mejores resultados que el mercado o no. Una de cada cuatro dijo que sí. Cuando se
les pidió que especificasen los resultados que habían obtenido, sin embargo, el 80% de esos
inversores reconocieron unas ganancias inferiores a las del mercado. (El 4% no tenía ni idea
de qué subida había experimentado su cartera, pero no obstante estaban seguros de que
habían conseguido mejores resultados que el mercado, de todas formas).
• En el marco de un estudio realizado en Suecia se preguntó a los conductores que
se habían visto afectados por graves accidentes de circulación que calificasen su propia
capacidad de conducción. Estas personas, entre las que había algunas a las que la policía
había considerado responsables de los accidentes, y otras que habían sufrido unas lesiones
tan graves que tuvieron que responder a las preguntas del estudio desde la cama de un
hospital, insistieron en que eran mejores conductores que la media.
• En una encuesta realizada a finales de 2000, Time y CNN preguntaron a más de
1.000 votantes potenciales si pensaban que se encontraban dentro del 1% superior de la
población en términos de renta. El 19% se colocaron dentro del 1% más rico de Estados
Unidos.
• A finales de 1997, un estudio realizado entre 750 inversores puso de manifiesto
que el 74% de ellos creían que sus carteras de fondos de inversión «superarían
constantemente al Standard & Poor's 500 todos los años», aun cuando la mayor parte de
los fondos son incapaces de conseguir mejores resultados que el S&P a largo plazo y
muchos de ellos son incapaces de conseguir mejores resultados que dicho índice en
cualquier año.1
Aunque este tipo de optimismo es un signo normal de una mente sana, el hecho de
que lo sea no lo convierte en especialmente adecuado como política de inversión. Sólo es
conveniente creer que se puede predecir algo si realmente se puede predecir. Si no es
usted realista, su búsqueda de autoestima acabará provocando su autodestrucción.
1
Véase Jason Zweig, «Did You Beat the Market?», Money, enero de 2000, págs. 55-58; Time/CNN
encuesta #15, 25-26 de octubre de 2000, pregunta 29.
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