EL INVERSOR INTELIGENTE
demostrado que los seres humanos tienen una tendencia innata a creer que es posible predecir el largo plazo a partir de una serie de resultados aunque sea muy breve. Lo que es más a partir de esa experiencia personal sabemos que algunos fontaneros son mejores que otros, que algunos jugadores tienen muchas más probabilidades de marcar tantos, que nuestro restaurante favorito sirve de manera uniforme comida de mejor calidad que los demás y que los niños inteligentes consiguen constantemente buenas calificaciones. La capacidad y la inteligencia y el esfuerzo gozan de reconocimiento, y recompensa constante a nuestro alrededor, y además quienes tienen esa capacidad e inteligencia hacen gala de ellas reiteradamente. Por lo tanto, si un fondo consigue mejores resultados que el mercado, nuestra intuición nos indica que tenemos que esperar que siga consiguiendo mejores resultados de manera constante.
Por desgracia, en los mercados financieros, la suerte es más importante que la capacidad. Si un gestor, por casualidad, se encuentra en el lugar adecuado del mercado en el momento adecuado parecerá que es brillante, pero con demasiada frecuencia, lo que en un momento era fantástico súbitamente se vuelve decepcionante, y el coeficiente intelectual del gestor parecerá haber perdido 50 puntos de la noche a la mañana. La figura 9.1 muestra lo que ocurrió con los fondos más interesantes de 1999.
Éste es otro recordatorio de que el sector más recalentado del mercado, que en 1999 era la tecnología, suele acabar enfriándose más que el nitrógeno líquido, a la velocidad de la luz y sin ningún tipo de advertencia en absoluto. 1 También es un recordatorio de que comprar fondos basándose únicamente en los resultados que han cosechado en el pasado es una de las cosas más estúpidas que puede hacer un inversor. Los estudiosos de las finanzas llevan analizando los resultados de los fondos de inversión desde hace por lo menos medio siglo, y han alcanzado unas conclusiones prácticamente unánimes respecto de varias cuestiones:
� El fondo medio no selecciona las acciones con la destreza suficiente para superar los costes en que incurre en materia de investigación y operación en el mercado.
� Cuánto mayores son los gastos de un fondo, menor es su rendimiento.
� Cuánto. mayor es la frecuencia con que un fondo hace operaciones con sus acciones, menores suelen ser sus ganancias.
1 Existen fondos sectoriales especializados en casi todos los sectores imaginables,. y que se remontan
hasta la década de 1920. Tras casi 80 años de historia, la evidencia resulta abrumadora: El sector más lucrativo, y por lo tanto el más popular, de cualquier ejercicio determinado suele acabar estando entre los de peores resultados del año siguiente. De la misma manera que la ociosidad es la madre del vicio, los fondos sectoriales suelen ser la némesis del inversor.
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