Comentario al capítulo 9
El maestro pregunta a Billy Bob, «Si tienes doce borregos y
uno salta por encima de la valla, ¿cuántos borregos te quedan?».
Billy Bob responde, «Ninguno».
«Bueno», dice el profesor, «ya veo que no sabes restar».
«Tal vez no», responde Billy Bob, «pero sé perfectamente
cómo son mis borregos
Un viejo chiste de Texas
Casi perfecto
Los fondos de inversión, una invención puramente estadounidense,
fueron introducidos en 1924 por un antiguo vendedor de sartenes y
cazuelas de aluminio llamado Edward G. Leffler. Los fondos de inversión
son un instrumento bastante barato, muy cómodo, con un elevado nivel de
diversificación, por regla general, que están gestionados profesionalmente
y estrictamente regulados por algunas de las estipulaciones más exigentes
del derecho de valores federal. Al conseguir que la inversión sea sencilla y
esté al alcance prácticamente de todo el mundo, los fondos han atraído a
unos 54 millones de familias americanas (y a varios millones más de todo
el planeta) al mundo de la inversión, lo que probablemente sea el mayor
avance conseguido en toda la historia por extender la democracia
financiera.
Sin embargo, los fondos de inversión no son perfectos; son casi
perfectos, y esa palabra hace que la situación sea completamente diferente.
A causa de sus imperfecciones, la mayor parte de los fondos consiguen
peores resultados que el mercado, cobrando cantidades excesivas a sus
inversores, provocando dolores de cabeza tributarios y padeciendo erráticas
oscilaciones en sus resultados. El inversor inteligente debe elegir los fondos
con mucho cuidado para no acabar siendo el flamante propietario de un
enorme embrollo.
Los primeros puestos de la clasificación
La mayor parte de los inversores se limitan a comprar fondos que
hayan subido rápidamente, basándose en la hipótesis de que lo seguirán
haciendo. ¿Qué tiene de malo esta estrategia? Los psicólogos han
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