EL INVERSOR INTELIGENTE
del valor de su activo en un período de, supongamos, cuatro años, y acaban
teniendo el mismo valor que al principio. El Inversor A rescata sus
acciones al 100% de su valor, perdiendo la prima del 9% que había pagado.
Su rentabilidad general para ese período es del 30%, menos el 9%, o el
21% del valor del activo. A su vez, esto es el 19% de su inversión. ¿Qué
cantidad deberá obtener el inversor B con sus acciones del fondo cerrado
para conseguir la misma rentabilidad sobre su inversión que el inversor A?
La respuesta es el 73%, o un descuento del 27% respecto del valor del
activo. En otras palabras, la persona que hubiese invertido en un fondo
cerrado podría sufrir un ensanchamiento de 12 puntos en el descuento de
mercado (aproximadamente el doble) antes de que su inversión se pusiese a
la altura de la realizada por el inversor en un fondo abierto. Una variación
negativa de esta magnitud raramente se ha producido, si es que se ha
producido en algún momento, en la historia de los fondos cerrados. Por lo
tanto, es muy improbable que vaya a obtener un rendimiento general
inferior si invierte en una entidad cerrada (representativa), comprada con
descuento, siempre que los resultados de su inversión sean
aproximadamente similares a los del fondo de inversión representativo. Si
se realizan los cálculos con un fondo que cobre una pequeña comisión de
entrada (o que no cobre comisión de entrada) en vez de la comisión
habitual del 8,5%, la ventaja de la inversión en un fondo cerrado, por
supuest