INVERTIR EN FONDOS DE INVERSIÓN
De este modo llegamos a una de las pocas reglas claras y apreciables
de manera manifiesta respecto de las opciones que tienen ante sí los
inversores. Si quiere invertir dinero en fondos de inversión, adquiera un
lote de participaciones de fondos cerrados, con un descuento de entre el
10% y el 15% respecto al valor del activo, en vez de pagar una prima de
aproximadamente el 9% sobre el valor de las participaciones de una entidad
de fondos abiertos. Partiendo de la hipótesis de que los futuros dividendos
y variaciones de valor del activo sigan siendo más o menos los mismos
para los dos grupos, se obtendrá aproximadamente una quinta parte más
por el dinero invertido en participaciones de fondos cerrados.
El vendedor de fondos de inversión le responderá rápidamente con el
siguiente argumento: «Si tiene usted participaciones de fondos cerrados
nunca podrá estar seguro del precio al que puede venderlos. El descuento
puede ser mayor que en la actualidad, y se resentirá como consecuencia de
ese mayor diferencial. Con nuestras acciones disfruta usted del derecho
garantizado de liquidar sus acciones al 100% del valor del activo, por lo
menos». Examinemos por encima este argumento: puede ser un buen
ejercicio de lógica y de sentido común. Pregunta: Suponiendo que el
descuento de las acciones de los fondos cerrados se amplíe, ¿qué
probabilidades hay de que se encuentre en peor situación con esas acciones
de lo que estaría con una adquisición, por lo demás similar, de acciones de
fondos abiertos?
Para responder hace falta un pequeño cálculo aritmético.
Supongamos que el inversor A compra unas cuantas acciones de un fondo
abierto al 109% del valor de sus activos, y que el inversor B compra
acciones de un fondo cerrado al 85% del valor de sus activos, más una
comisión del 1,5%. Los dos conjuntos de acciones ganan y abonan el 30%
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