inversiones inteligentes 1 | Page 263

INVERTIR EN FONDOS DE INVERSIÓN reducido), con unas grandes y espectaculares variaciones de precios y muchos seguidores especuladores. El fondo consiguió una ganancia general del 38,6% en 1967, en comparación con el 11% del índice compuesto S&P. No obstante, a partir de ese momento sus resultados dejaron mucho que desear, como se muestra en la tabla 9.2. La cartera del Manhattan Fund a finales de 1969 era heterodoxa, por no decir otra cosa. Es un hecho extraordinario que dos de sus mayores inversiones estuviesen concentradas en empresas que solicitaron la quiebra en un plazo de seis meses a partir de aquel momento, y que una tercera tuviese que enfrentarse a demandas de sus acreedores en 1971. Otro hecho extraordinario es que las acciones de por lo menos una de esas empresas condenadas a la desaparición fuesen compradas no sólo por fondos de inversión, sino también por fondos de becas universitarias, por los departamentos de fondos de fideicomiso de las grandes instituciones bancarias y similares.* Un tercer hecho extraordinario es que el gestor fundador del Manhattan Fund vendiese sus acciones de otra sociedad de gestión constituida por separado a otra gran empresa por más de 20 millones de dólares en acciones de su capital; en aquel momento la sociedad de gestión había vendido menos de un millón de dólares en activos. Indudablemente, se trata de una de las mayores divergencias de todos los tiempos entre los resultados obtenidos por el «gestor» y por los «gestionados». Un libro publicado a finales de 19692 ofrece los perfiles de diecinueve personas «que son el máximo exponente de la genialidad en el exigente juego de gestionar miles de millones de dólares pertenecientes a otras personas». En resumen, nos indicaba adicionalmente, que «son jóvenes... algunos ganan más de un millón de dólares al año... son una nueva raza de financieros... sienten una absoluta fascinación por el mercado... tienen una espectacular capacidad para encontrar a los ganadores». Podemos obtener una idea bastante ajustada de los logros de este grupo de genios si examinamos los resultados publicados por los fondos que gestionan. Existen resultados directamente disponibles de los fondos gestionados por doce de las diecinueve personas que eran mencionadas en The Money Managers. Como cabía esperar, consiguieron unos buenos resultados en 1966, y unos resultados brillantes en 1967. En 1968 su rendimiento seguía siendo bueno en conjunto, aunque con altibajos * Una de las «empresas condenadas a la desaparición» a las que hace referencia Graham era National Student Marketing Corp., una organización fraudulenta que impostaba ser una sociedad, cuya historia fue brillantemente narrada por Andrew Tobias en The Funny Money Game (Playboy Press, Nueva York, 1971). Entre los supuestamente sofisticados inversores que fueron timados por el carismático fundador de NSM, Cort Randell, estaban los fondos de becas y donaciones de Comell y Harvard y los departamentos de trusts de bancos tan prestigiosos como Morgan Guaranty y Bankers Trust 265