EL INVERSOR INTELIGENTE
seguros de que los fondos, en conjunto, han servido para alcanzar una
finalidad útil. Han promovido unos buenos hábitos de ahorro y de
inversión; han protegido a muchas personas frente a costosos errores en el
mercado de valores; han aportado a sus partícipes unos ingresos y unos
beneficios comparables con los resultados generales que podrían haber
obtenido con acciones. Con criterios comparativos, nos atreveríamos a
opinar que el individuo medio que haya dedicado todo su dinero en
exclusiva a los fondos de inversión en los diez últimos años habrá
conseguido mejores resultados que la persona media que haya realizado
directamente sus adquisiciones de acciones.
Esta última afirmación es cierta aun cuando los resultados reales de
los fondos parezcan no haber sido mejores que los de las acciones
ordinarias en conjunto, e incluso a pesar de que el coste de la inversión en
fondos puede haber sido superior al de las adquisiciones directas. La
verdadera alternativa a la que han tenido que hacer frente habitualmente los
inversores no ha consistido en elegir entre crear y adquirir una cartera de
acciones bien equilibrada o hacer lo mismo, aunque de una forma algo más
costosa, mediante la compra de fondos. Lo más probable es que su opción
haya sido entre sucumbir a las argucias y estratagemas de los vendedores
de fondos de inversión que se presentaban en su puerta por una parte, o
sucumbir a las argucias y estratagemas aún peores y mucho más peligrosas
de los encargados de colocar ofertas públicas iniciales de empresas de
segundo y tercer orden. No podemos evitar pensar, además, que la persona
media que decide abrir una cuenta de inversión en valores con la idea de
realizar inversiones conservadoras en acciones ordinarias tiene muchas
probabilidades de tener que enfrentarse con influencias, perniciosas y
difíciles de resistir, que la pueden empujar hacia la especulación y hacia las
pérdidas especulativas; estas tentaciones serán mucho menos intensas en el
caso de la persona que invierta mediante fondos de inversión.
De todas formas, ¿qué resultados han conseguido los fondos de
inversión en comparación con el mercado general? Este terreno es algo
controvertido, pero trataremos de abordarlo de una manera sencilla que no
obstante sea adecuada. En la tabla 9.1 se ofrecen algunos resultados
calculados para el período 1961-1970 con los diez mayores fondos de
acciones existentes a finales de 1970, aunque para realizar los cálculos
únicamente se ha elegido el mayor fondo de cada grupo de inversión. En la
tabla se resume el rendimiento general de cada uno de esos fondos en los
períodos 1961-1965 y 1966-1970, Y los resultados correspondientes a los
años 1969 Y 1970, considerados individualmente. También ofreceremos
los resultados medios calculados mediante la suma de una única
participación de cada uno de los diez fondos. Estas entidades tenían unos
activos conjuntos de más de 15.000 millones de dólares a finales de 1969 lo
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