EL INVERSOR INTELIGENTE
necesidad de volver a examinarlo a la 1:37 de la tarde, debería hacerse tres
preguntas:
¿He llamado a un agente inmobiliario para comprobar el precio de
mercado de mi casa a la 1:24 de la tarde? ¿Le he vuelto a llamar a
la 1:37 de la tarde?
Si lo hubiese hecho, ¿habría cambiado el precio? Si hubiese
cambiado, ¿me habría apresurado a vender mi casa? .
Si no compruebo, o si ni siquiera sé cuál es el precio de mercado
de mi casa en cada minuto, ¿estoy impidiendo que su valor
aumente a lo largo del tiempo?10
Por supuesto, la única respuesta posible a estas preguntas es ¡claro.
que no! Debería usted abordar su cartera de inversión desde la misma
perspectiva. A lo largo de un horizonte a 10, 20 o 30 años, los antojos
diarios del Sr. Mercado, sencillamente, no tienen importancia alguna. En
cualquier caso, para una persona que vaya a invertir durante los próximos
años, la caída de los precios de las acciones es una buena noticia, no una
mala, puesto que podrá comprar más por menos dinero. Cuanto más
prolongada y más acusada sea la caída, y cuanto mayor sea la constancia de
sus compras durante esa caída, más dinero acabara ganando al final, si se
mantiene firme hasta el final. En vez de temer al mercado cuando se
encuentra en una etapa bajista, debería darle la bienvenida de buen grado.
El inversor inteligente debería sentirse perfectamente cómodo siendo
propietario de acciones o de fondos de inversión aunque el mercado dejase
de comunicarle los precios diarios durante los 10 próximos años.11
Paradójicamente, según explica el científico neurológico Antonio
Damasio «ejercerá un control muy superior si cae en la cuenta de todo lo
que no puede controlar». Si es consciente de su tendencia biológica a
comprar a precios elevados y vender a precios bajos, reconocerá la
necesidad de poner en práctica la técnica del promedio de coste monetario,
el ajuste del equilibrio, y se dará cuenta de lo interesante que es firmar un
contrato de inversión. Si coloca la mayor parte de su cartera en piloto
automático, será capaz de superar su adicción a la predicción, centrarse en
10
También merece la pena preguntarse si le gustaría vivir en su casa si su precio de mercado fuese
anunciado, hasta el último céntimo, todos los días en los periódicos y la televisión
11
En una serie de interesantes experimentos a finales de la década de 1980, un psicólogo de Columbia y
Harvard, Paul Andreassen, demostró que los inversores que reciben información constante sobre la
evolución de sus acciones obtenían la mitad del rendimiento conseguido por los inversores que no
recibían noticias al respecto. Véase Jason Zweig, «Here's How to Use the News and Tune Out the Noise»,
Money, julio de 1998, págs. 63-64.
254