inversiones inteligentes 1 | Seite 250

EL INVERSOR INTELIGENTE usted que siga subiendo, y su química cerebral se modificará a medida que suba la acción, con lo que disfrutará usted de un «subidón natural». En la práctica, se hará adicto a sus propias predicciones. Sin embargo, cuando las acciones pierden valor, la pérdida financiera pone en marcha otra parte del cerebro, encargada de procesar el temor y la ansiedad, y que es responsable de la famosa respuesta de «luchar o salir huyendo» habitual en todos los animales acorralados. De la misma forma que no puede evitar que su corazón se acelere cuando salta una alarma de incendio, de la misma forma que no puede evitar atemorizarse si una serpiente de cascabel aparece en el sendero por el que da usted un paseo, no puede evitar sentir miedo cuando la cotización de las acciones se desploma.9 De hecho, los brillantes psicólogos Daniel Kahneman y Amos Tversky han demostrado que el temor a la pérdida financiera tiene una intensidad de más del doble que el placer que se consigue con una ganancia equivalente. Ganar 1.000 dólares con una inversión es estupendo, pero perder 1.000 dólares provoca un sufrimiento emocional del doble de intensidad. Perder dinero resulta tan doloroso, que muchas personas, aterrorizadas ante la perspectiva de una pérdida aún más grave, se desprenden de sus inversiones prácticamente cuando han tocado fondo, o se niegan a comprar más. Esto permite explicar los motivos por los que nos obsesionamos con la magnitud en términos absolutos de una caída de mercado y nos negamos a ponerla en perspectiva. Por lo tanto, cuando un periodista se asoma a la pequeña pantalla y proclama: «El mercado se desploma, el Dow pierde l00 puntos», la mayor parte de los espectadores se estremecen instintivamente. Sin embargo, con el Dow a los niveles en los que se encuentra actualmente, rondando los 8.000, se trata de un descenso de un mero 1,2%. Piense en 1o ridículo que sería que un día en el que hubiese una temperatura de 40 grados el hombre del tiempo dijese: “La temperatura se desploma; ha pasado de 40 grados a 39,5 grados”. Eso también sería un descenso del 1,2%. Si no se observan los cambios del mercado en términos porcentuales, es muy fácil caer presa del pánico por pequeñas vibraciones. (Si tiene por delante décadas de inversión, hay incluso una forma mejor de concebir las noticias financieras; vea el recuadro de la página 253). 9 La neurociencia de la inversión es analizada, en el texto de Jason Zweig, «Are You Wired for Wealth?», Money, octubre de 2002, págs 74-83, disponible también en http://money.cnn.com/2002/09125/ pf/investing/agenda_brain_shortlindex.htm. Véase también Jason Zweig, «The Trouble with Humans», Money, noviembre de 2000, págs. 67-70. 252