inversiones inteligentes 1 | страница 243

COMENTARIO AL CAPÍTULO 8 La historia acabará indicando, probablemente, que Yahoo! hizo un brillante negocio. Cuando el Sr. Mercado hace que las acciones sean tan baratas, no es raro que le quiten de las manos empresas enteras.2 Piense por sí mismo ¿Estaría dispuesto a permitir que un lunático oficialmente diagnosticado como tal se presentase cinco veces a la semana para decirle que tendría que sentirse usted exactamente igual que se siente él? ¿Estaría usted dispuesto a mostrarse eufórico simplemente porque su visitante lo está, o desgraciado simplemente porque, su visitante cree que debería ser usted desgraciado? Claro que no. Usted insistiría en que tiene derecho a asumir el control de su vida emocional, basándose en sus experiencias y sus creencias. Sin embargo, en lo que respecta a la vida financiera, millones de personas permiten que el Sr. Mercado les diga cómo tienen que sentirse y qué tienen que hacer, a despecho del dato incuestionable de que, en ocasiones, se comporta de una forma más desquiciada que una jaula de grillos. En 1999, cuando el Sr. Mercado se estremecía de satisfacción, los empleados estadounidenses destinaban una media del 8,6% de sus salarios a sus planes de jubilación. En el año 2002, después de que el Sr. Mercado hubiese pasado tres años triturando acciones y llenando con ellas bolsas de basura, la tasa de aportación media se había reducido casi una cuarta parte, hasta sólo el 7%.3 Cuanto más baratas eran las acciones, menos dispuesto estaba todo el mundo a comprarlas, porque se limitaban a imitar al Sr. Mercado, en lugar de pensar por sí mismos. El inversor inteligente no debería desentenderse por completo del Sr. Mercado. Al contrario, debería hacer negocios con él, pero únicamente en la medida en que le interesase. La tarea del Sr. Mercado es la de facilitarle precios; su tarea es la de decidir si le resulta interesante hacer algo respecto de esos precios. No tiene usted que hacer operaciones con el mercado simplemente porque este le ruegue incesantemente que lo haga. Si se niega a permitir que el Sr. Mercado rija su destino, dejará de ser su señor y lo transformará en su siervo. Después de todo, cuando aparentemente se dedica a destruir valor, lo que hace es crear valor en otras partes. En 1999, el índice Wilshire 5000, la medida más amplia de los 2 Como señaló Graham en una serie clásica de artículos en 1932 la Gran Depresión provocó que las acciones de docenas de empresas cayeran por debajo del valor de su fondos en efectivo y otros activos líquidos, lo cual hacía que «valiesen más muertas que vivas» 3 Comunicado de prensa, The. Spectrem Group, “Plan Sponsors Are Losing the Battle to Prevent Declining Participation and Deferrals into Defined Contribution Plans”, 25 de Octubre de 2002. 245