EL INVERSOR Y LAS FLUCTUACIONES DEL MERCADO
llamativo que se puede mencionar la subida del DJIA desde 64 en 1921 a
381 en 1929, seguida por una caída histórica hasta 41 en 1932. Sin
embargo, en esta ocasión el mayor movimiento pendular tuvo lugar en la
normalmente estancada y lenta de movimientos gama de precios y
rendimientos de obligaciones de máxima categoría. Lección: no se puede
dar por supuesto que nada importante en el mercado de valores va a tener
lugar exactamente de la misma forma en que se ha producido en el pasado.
Esto representa la primera parte de nuestro aforismo preferido: «Cuanto
más cambia, más es lo mismo».
Es prácticamente imposible hacer predicciones que merezcan la pena
acerca de los movimientos de precios de las acciones, y es completamente
imposible hacerlo en el terreno de las obligaciones.* En los viejos tiempos,
por lo menos, se podía encontrar una pista útil sobre el inminente final de
un período de subida o de bajada del mercado si se estudiaba la actuación
seguida por las obligaciones en los momentos anteriores, pero no había
pistas similares sobre los cambios inminentes en los tipos de interés y en
los precios de las obligaciones. Por lo tanto, el inversor debe elegir entre las
inversiones en obligaciones a largo y a corto plazo basándose
principalmente en sus preferencias personales. Si quiere estar seguro de que
los valores de mercado no van a reducirse, sus mejores opciones serán
probablemente los bonos de ahorro de Estados Unidos, de serie E o H, que
se describieron anteriormente, en la página 114. Cualquier emisión de esos
bonos le ofrecerá una rentabilidad del 5% (después del primer año) en el
caso de la serie E durante un período de hasta cinco años y diez meses, y en
el caso de la serie H durante un período de hasta diez años, con un valor de
reventa garantizado igual al coste o mejor.
Si el inversor desea aprovechar el 7,5% que está actualmente
disponible en las obligaciones empresariales a largo plazo de buena
categoría, o el 5,3% de las obligaciones municipales exentas de tributación,
deberá estar dispuesto a experimentar las fluctuaciones de precio. Los
bancos y las compañías de seguros tienen el privilegio de evaluar las
obligaciones de buena categoría de este tipo aplicando criterios
matemáticos de «coste amortizado», que hacen caso omiso de las
cotizaciones de mercado; no sería mala idea que los inversores individuales
hiciesen algo similar.
Las fluctuaciones de cotización de las obligaciones convertibles y de
las acciones preferentes son consecuencia de tres factores diferentes: (1)
variaciones en la cotización de la acción ordinaria con la que están
*
En el comentario al capítulo 4 se ofrece un análisis actualizado para los lectores actuales, en el que se
explican los rendimientos recientes y la amplia variedad de obligaciones y fondos de obligaciones
disponibles hoy en día.
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