inversiones inteligentes 1 | 页面 205

Comentario al capítulo 7 Hace falta una gran osadía y una gran cautela para amasar una gran fortuna; cuando se ha logrado, hace falta diez veces más osadía y cautela para conservarla. Nathan Mayer Rothschild La coyuntura no es nada En un mundo ideal, el inversor inteligente únicamente tendría acciones cuando fuesen baratas y las vendería cuando su precio fuese exagerado, momento en el que llenaría la cartera de obligaciones y dinero en efectivo hasta que las acciones volviesen a ser suficientemente baratas para comprarlas. Desde 1966 hasta finales de 2001, según se afirma en un estudio, 1 dólar conservado permanentemente en acciones habría aumentado hasta 11,71 dólares. Sin embargo, si se hubiese salido del mercado justo antes de los cinco peores días de cada año, el dólar original habría crecido hasta 987,12 dólares.1 Como casi todas las ideas de mercado mágicas, ésta se basa en un truco de manos. ¿De qué manera, exactamente, puede uno determinar cuáles van: a ser los peores días antes de que esos días lleguen? El 7 de enero de 1973, el New York Times publicó una entrevista con uno de los principales pronosticadores financieros del país, que animaba a los inversores a comprar acciones sin ningún tipo de duda. «Solo en casos muy poco frecuentes se dan las circunstancias para poder confiar tan incondicionalmente en que el mercado va a evolucionar al alza como ahora». Ese pronosticador se llamaba Alan Greenspan y sólo en ocasiones muy poco frecuentes alguien se ha equivocado tan incuestionable y claramente como lo hizo aquel día el futuro presidente de la Reserva Federal. 1973 y 1974 resultaron ser los peores años de crecimiento económico y del mercado valores desde la Gran Depresión.2 1 «The Truth About Timing», Barron's, 5 de noviembre de 2001, pág. 20. El título de este artículo es un práctico recordatorio de un principio siempre vigente para el inversor inteligente. Cada vez que vea la palabra «verdad» en un artículo sobre inversión, prepárese; es muy probable que muchas de las citas que aparezcan a continuación sean mentiras.(En primer lugar, un inversor que hubiese comprado acciones en 1966 y las hubiera conservado hasta finales de 2001 habría terminado, por lo menos, con 40 dólares, no con 11,71; da la impresión de que el estudio citado en Barron's ha pasado por alto la reinversión de los dividendos). 2 New York Times, 7 de enero de 1973, especial sección «Economic Survey», págs. 2,19,44. 207