EL INVERSOR INTELIGENTE
empresas en crecimiento.* Se trata de unas empresas cuyas excelentes
perspectivas están plenamente reconocidas por el mercado, por lo que tales
excelentes perspectivas ya están reflejadas en su relación de cotización a
ganancias, que suele ser superior a 20. (En el caso del inversor defensivo
sugerimos un límite superior de precio de compra de 25 veces las ganancias
medias de los últimos siete años. Estos dos criterios serían más o menos
equivalentes en la mayor parte de los casos).†
Lo más llamativo acerca de las acciones de empresas en crecimiento,
consideradas en conjunto, es su tendencia a experimentar grandes
oscilaciones en la cotización de mercado. Esto es cierto en el caso de las
empresas de mayores .dimensiones y más asentadas en el mercado, como
por ejemplo General Electric e IBM, y aún más en el caso de empresas más
modernas y más pequeñas que tienen éxito. Sirven de ilustración para
nuestra tesis de que la principal característica del mercado de valores desde
1949 ha sido la inyección de un elemento muy especulativo en la
cotización de las acciones que han conseguido los éxitos más brillantes, y
que por sí mismas tendrían derecho a la calificación de óptima inversión.
(Disfrutan de la mejor calificación de solvencia, y pagan tipos de interés
mínimos por los fondos que allegan mediante deuda). La condición de
inversión de una sociedad de ese tipo puede mantenerse inalterada durante
un largo período de años, pero las características de riesgo de sus acciones
dependerán de las vicisitudes a las que se vean expuestas en el mercado de
valores. Cuanto mayor sea el entusiasmo que sienta el público respecto de
esas acciones, y cuanto más rápidamente suban en comparación con el
crecimiento real de sus beneficios, mayor será el riesgo que plantean.‡
*
Graham realiza esta observación para recordarle que un inversor «emprendedor» no es aquel que asume
más riesgo que la media o que adquiere acciones de «crecimiento agresivo»; un inversor emprendedor es
simplemente aquel que está dispuesto a dedicar más tiempo y esfuerzo a la investigación de su cartera.
†
Hay que destacar que Graham insiste en calcular el ratio precio / beneficios a partir .de una media
multianual de los beneficios históricos. De esa forma se reducen las probabilidades de sobrestimar el
valor de una empresa como consecuencia de haber basado los cálculos en un repunte temporal de la
rentabilidad. Imagine que una empresa ha ganado 3 dólares por acción en los 12 últimos meses, pero
únicamente ha ganado una media de 50 centavos por acción durante los seis años precedentes. ¿Qué cifra
-la repentina de 3 dólares o la constante de 50 centavos- es más probable que represente la tendencia
sostenible? A 25 veces los beneficios de 3 dólares obtenidos en el ejercicio más reciente, la acción
Cotizaría a 75 dólares. Sin embargo, a 25 veces los beneficios medios de los siete últimos años (6 dólares
de beneficios totales, divididos entre siete es igual a 85,7 centavos por acción de beneficios anuales
medios), la acción cotizaría únicamente a 21,43 dólares. La cifra que elija tiene una gran trascendencia.
Por último merece la pena mencionar que el método imperante en Wall Street en la actualidad, que
consiste en basar los ratios de cotización / beneficios en los «beneficios del próximo ejercicio» sería
anatema para Graham. ¿Cómo se puede valorar una empresa basándose en unos beneficios que todavía ni
siquiera se han generado? Es como determinar los precios de las casas basándose en el rumor de que
Cenicienta va a construir su próximo castillo justo a la vuelta de la esquina.
‡
Hay ejemplos recientes que reafirman el argumento de Graham. El 21 de de 2000, Intel Corp., el
fabricante de chips para ordenadores, anunció que esperaba que sus ingresos creciesen hasta un 5% el
siguiente trimestre. A primera vista, suena excelentemente; la mayoría de las grandes empresas estarían
encantadas de conseguir un, incremento del 5% de las ventas en sólo tres meses. Sin embargo, en
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