inversiones inteligentes 1 | Page 171

Comentario al capítulo 6 Los golpes que fallas son los que te agotan. Angelo Dundee, entrenador de boxeo Para el inversor agresivo, lo mismo que para el inversor defensivo, lo que no se hace tiene tanta repercusión sobre el éxito como lo que sí se hace. En este capítulo, Graham enumera lo que en su opinión no deben hacer los inversores agresivos. A continuación ofrecemos una lista actualizada. ¿La escoria de la tierra? Las obligaciones de alto rendimiento, a las que Graham denomina de «segunda categoría» o de «categoría inferior» y que en la actualidad se denominan «bonos basura», son objeto de una valoración claramente negativa por parte de Graham. En su día, era demasiado costoso y laborioso para el inversor individual diversificar los riesgos de impago.1 (Para descubrir hasta qué punto puede de nocivo el impago, y de qué forma tan descuidada pueden llegar a caer en uno de ellos hasta los inversores más «sofisticados» que se dedican profesionalmente a la inversión en obligaciones, vea el recuadro de la página 174). En la actualidad, no obstante, hay más de 130 fondos de inversión especializados en bonos basura. Estos fondos compran basura a carretadas; tienen docenas de obligaciones diferentes. Eso mitiga las quejas de Graham acerca de la dificultad que entraña la diversificación. (No obstante, su predisposición en acciones preferentes de alto rendimiento sigue siendo válida, puesto que no hay ninguna forma económica y disponible de manera generalizada de repartir sus riesgos. Desde 1978 se ha alcanzado una media anual del 4,4% del mercado de bonos basura que se han impagado, pero incluso después de esos impagos, los bonos basura han seguido produciendo un rendimiento anualizado del 10,5%, en comparación con el 8,6% de las obligaciones del 1 A Principios de 1970, cuando Graham escribió la obra, había menos de una docena de fondos de bonos basura, y prácticamente todos ellos cobraban unas comisiones que llegaban hasta el 8,5%; algunos llegaban incluso a hacer pagar un canon por el privilegio de reinvertir sus dividendos mensuales en el fondo. 173