EL INVERSOR DEFENSIVO Y LAS ACCIONES ORDINARIAS
con mayor frecuencia, que es resultado del pago de un precio excesivo en relación, con e1va1or intrínseco del título en cuestión. 2
La mayor parte de las acciones ordinarias entrañan riesgo de sufrir tal deterioro. No obstante, nuestra tesis es que una inversión de grupo adecuadamente realizada en acciones ordinarias no entraña un riesgo substancial de este tipo y que por lo tanto, no debe afirmarse que es « arriesgada » simplemente por el elemento de la fluctuación de precios. No obstante, este riesgo estará presente si existe el peligro de que se acabe demostrando que el precio pagado era claramente demasiado elevado en función de criterios de valor intrínseco, aun cuando cualquier ulterior declive de mercado pueda acabar recuperándose muchos años después.
Nota sobre la categoría de « sociedades grandes, prominentes y financiadas de manera conservadora »
La expresión que encabeza este apartado ha sido utilizada anteriormente en el texto del capítulo para describir el tipo de acciones ordinarias a las cuales deberían limitar sus adquisiciones los inversores defensivos, siempre y cuando, además, esas empresas hayan pagado dividendos de manera continua durante un número considerable de años. Los criterios basados en adjetivos siempre son ambiguos. ¿ Dónde debe trazarse la línea divisoria de tamaño, de prominencia, o de naturaleza conservadora de la estructura financiera? Sobre esta última cuestión podemos sugerir un criterio específico que, aunque sea arbitrario, sigue las líneas de las teorías generalmente aceptadas. Las finanzas de una sociedad industrial no son conservadoras salvo que el capital ordinario( en valor nominal) represente por lo menos la mitad de la capitalización total, incluidos empréstitos bancarios. 3 En el caso de una empresa de ferrocarriles o de una concesionaria de servicios públicos la cifra debería ser de por lo menos el 30 %.
Las palabras « grande » y « prominente » denotan la idea de un tamaño sustancial combinado con una posición de liderazgo en su sector. Tales empresas suelen recibir habitualmente la denominación de « primera categoría »; las restantes acciones son lo que se denominan, por lo tanto, de « segunda categoría », con la salvedad de que las acciones de empresas en crecimiento suelen ser colocadas habitualmente en una categoría independiente por parte de las personas que las compran por el hecho de que se trata de acciones de empresas en crecimiento. Para aportar una cierta concreción a esta exposición, sugeriríamos que « grande » en la situación actual fuese una empresa que tuviese 50 millones de dólares de activo o
147