inversiones inteligentes 1 | Page 142

EL INVERSOR INTELIGENTE primera categoría es un compromiso entre estos objetivos y corresponde a nuestra prescripción general para el inversor defensivo. (El componente en acciones podría elevarse hasta el 75% si el inversor está psicológicamente preparado para esta decisión, y si puede estar prácticamente seguro de que no está comprando a un nivel demasiado elevado. Por supuesto, éste no es el caso a principios de 1972). No excluimos la posibilidad de que la viuda pueda cumplir los requisitos que se imponen al inversor emprendedor, en cuyo caso sus objetivos y métodos serán muy diferentes. Lo único que la viuda no debe hacer es correr riesgos especulativos a fin de «conseguir algunos ingresos extraordinarios». Con esa afirmación nos referimos a tratar de obtener beneficios o más renta sin contar con los medios necesarios que garanticen plena confianza en el éxito general Puede ser mucho mejor que la viuda retire 2.000 dólares al año de su principal para hacer frente a las facturas que tratar de arriesgar la mitad de ese principal en proyectos inestables y, por lo tanto, especulativos. El próspero doctor no está sometido a ninguna de las presiones ni necesidades de la viuda y, no obstante, creemos que sus opciones son muy similares: ¿Está dispuesto a involucrarse seriamente en la actividad de la inversión? Si carece del impulso o del conocimiento, lo mejor que puede hacer es, aceptar el fácil papel del inversor defensivo. La división de su cartera no debería ser diferente de la de la «atípica» viuda y, por lo tanto, debería tener el mismo margen de elección personal para determinar el tamaño del componente de su cartera destinado a acciones. Los ahorros anuales deberían invertirse aproximadamente en las mismas proporciones que el patrimonio total Es más probable que el doctor medio decida adoptar la postura del inversor emprendedor que lo haga la viuda media, y tal vez el doctor tendrá más probabilidades de éxito en esa actividad. No obstante, tiene un hándicap importante: el hecho de que tiene menos tiempo disponible para profundizar en su formación inversionista y para administrar sus fondos. De hecho, los profesionales de la medicina tienen fama de haber culminado con escaso éxito sus incursiones en el mundo de los valores financieros. El motivo es que normalmente tienen una gran confianza en su propia inteligencia y un gran deseo de obtener una buena rentabilidad por su dinero, sin darse cuenta de que para conseguirlo es necesario prestar mucha atención a esta cuestión y adoptar una forma profesional de abordar los valores financieros. Por último, el joven que ahorra 1.000 dólares al año y espera ir mejorando progresivamente, se encuentra con las mismas opciones aunque también por motivos diferentes. Parte de sus ahorros deberían ir 144