EL INVERSOR INTELIGENTE
vencimiento superior a diez años, arrojaban un rendimiento medio de
16,09%, mientras que las emisiones intermedias (de tres a cinco años)
tenían una rentabilidad del 6,35% y las emisiones a corto plazo rendían el
6,03%.
En 1970 era posible comprar diversas emisiones antiguas con un
gran descuento. Algunas de estas emisiones se aceptan por su valor
nominal como liquidación del impuesto de sucesiones. Ejemplo: las
obligaciones del Tesoro de Estados Unidos al 3,5% que vencen en 1990 se
encuentran en esta categoría; se vendieron a 60 en 1970, pero cerraron por
encima de 77 a finales de 1970.
Es interesante destacar también que en muchos casos las
obligaciones indirectas de la Administración estadounidense ofrecieron
unos rendimientos apreciablemente superiores a los de sus obligaciones
directas con el mismo vencimiento. En el momento de redactar este
capítulo, existe una oferta de «Certificados plenamente garantizados por la
Secretaría de Transporte del Departamento de Transporte de Estados
Unidos» con una rentabilidad del 7,05%. Ese rendimiento es un punto
porcentual superior al de las obligaciones directas de Estados Unidos que
vencen el mismo año (1986). Los certificados fueron emitidos en la
práctica a nombre del consejo de administración de Penn Central
Transportation Co., pero se vendieron con el apoyo de una declaración del
fiscal general de Estados Unidos que afirmaba que la garantía «generaba
una obligación general de Estados Unidos, respaldada íntegramente por su
crédito y solvencia». La Administración estadounidense ha asumido un
número bastante elevado de obligaciones indirectas de este tipo en el
pasado, y todas ellas han sido escrupulosamente atendidas.
El lector podrá preguntarse a qué se debe toda esta palabrería, que
aparentemente se refiere a la «garantía personal» de nuestro secretario de
Transporte, y que acaba generando un mayor coste para el contribuyente en
última instancia. El principal motivo de la técnica de emisión indirecta ha
sido el límite de endeudamiento impuesto a la Administración por parte del
Congreso. Aparentemente, las garantías ofrecidas por la Administración no
se consideran endeudamiento, lo que es un chollo semántico para los
inversores más avezados. Puede que el principal efecto de esta situación
haya sido la creación de las obligaciones exentas de tributación de la
Autoridad de la Vivienda que disfrutan del equivalente de la garantía
pública de Estados Unidos y que son prácticamente las únicas emisiones
exentas de tributación que son equivalentes a los bonos de la
Administración. Otro tipo de deuda que cuenta con apoyo público son las
recientemente creadas obligaciones de la New Community, que se
ofrecieron con una rentabilidad del 7,60% en septiembre de 1971.
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