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Preparatoria AGE Introducción a las Ciencias de la Comunicación IV cosas distintas dependiendo de que tenga la entonación de una pregunta, de una afirmación o de una exclamación de sorpresa. Necesitamos diferenciar estas entonaciones por medio de algún tipo de signo. Lo mismo sucede con las pausas: Una coma puede hacer variar dramáticamente el significado de una oración. Se dice que el zar Pedro el Grande tenía unos impresos preparados en los que ponía ―matar no tener piedad‖ con los que firmaba las penas de muerte o sus conmutaciones. Si quería ejecutar al reo, ponía la coma de así: ―Matar, no tener piedad‖; si por el contrario quería que la pena no fuera llevada a cabo, ponía la coma de la siguiente manera: ―Matar no, tener piedad. Sin llegar a estos extremos de truculencia, pensemos que no es lo mismo decir ―Elena, te llama Juan‖, que ―Elena te llama, Juan‖. La colocación de estos signos es, pues, portadora de un significado, por lo que hay que pensar muy seriamente si debemos de colocar un signo o no y sobre en cuál lugar es el adecuado. Algo que hay que tener muy en cuenta es que, si bien todo signo de puntuación distinto de las comillas implica una pausa en la entonación, no toda pausa debe ser señalada por medio de una coma u otro signo, ya que hay pausas en el discurso que son puramente respiratorias, que se hacen independientemente de la puntuación para poder aspirar aire. No se deben escatimar las comas, pero un uso excesivo de ellas suelen resultar agobiantes por lo entrecortada que dejan la lectura. 1. El punto (•): signo que marca la finalización de un enunciado o de una expresión oral. Este signo permite comprender y diferenciar las ideas del párrafo o del bloque. Hay tres clases de puntos: punto y seguido, punto y aparte y punto final. ◊ punto y seguido: separa los enunciados que componen un párrafo o bloque. Después de éste se continúa escribiendo en la misma línea. Ejemplo: Existen muchos mitos en torno a las causas de la violencia doméstica. Son afirmaciones que se repiten para 47