Tras el fracaso del Grupo Internacional de Respaldo para Siria (ISSG) –formado por la Liga
Árabe, la Unión Europea, la ONU y otros 17 países, entre los que está Rusia – en las reuniones
de paz del 29 de enero en Ginebra, el ejército sirio con la ayuda rusa corta la principal vía de
aprovisionamiento rebelde, captura el aeropuerto militar de Menagh y conquista la localidad
costera de Kansaba. Además, aumentaron los bombarderos en Alepo, Duma y Homs, entre
otros.
Tras haber atacado durante meses depósitos de armas y municiones, instalaciones para la
fabricación de explosivos, depósitos de carburante, parques automovilísticos y centros de
mando y transmisiones de los grupos armados que en Siria, la capacidad bélica de los
miembros del Daesh se ha visto disminuida en un 60-70%. Asimismo, mediante drones, el
ejército ruso tiene controladas las fronteras sirias con Turquía, Jordania, Irak e Israel y las
fuentes de abastecimiento del Daesh, que han sido neutralizadas, en un 65%, a través de
ataques aéreos.
El 15 de febrero, el Grupo Internacional de Apoyo a Siria acordó que debía aplicarse la
declaración final del ‘Comunicado de Ginebra’. En ella, se preveía la aplicación de la libre
circulación de la ayuda humanitaria y del cese de hostilidades, previo a un alto al fuego en el
plazo de una semana. Para cada uno de estos objetivos se formó una Fuerza Operativa que
estaba copresidida por Estados Unidos y Rusia.
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