En 2012 Rusia fue descubierta enviando helicópteros de ataque Mil Mi-24, misiles y otra
munición a Siria, y posteriormente desplazó 9 buques de guerra a aguas sirias para proteger la
base de Tartus. La base apenas podía albergar 200 trabajadores, tres almacenes, tanques de
combustible, barracones, edificios de gestión y tres muelles flotantes de los cuales solo uno
estaba en funcionamiento. En 2013, buques de la flota del Mar Negro, la flota del Norte, la
flota Báltica y naves del ejército del aire ruso realizaron juegos de guerra en la zona.
Venta de armamento
El 98 % del armamento y munición vendidos de Rusia a Siria desde el año 2000 se concentra
entre los años 2010 y 2013. Según el instituto SIPRI las importaciones sirias de armas
incrementaron un 580% entre los años 2002 y 2011, siendo Rusia el primer suministrador con
un 78% de material. En 2012 la Liga Árabe solicitó que Rusia dejara de suministrar armamento
al régimen Sirio, y cuando el carguero Alaid llegó con helicópteros y sistemas de defensa
aérea, Rusia se justificó alegando que no existía ningún embargo y que estaba obligado a
vender por contratos anteriores.
Entrada del Daesh en Siria (Abril 2013)
En abril de 2013, el Daesh, también llamado Estado Islámico (EI) o ISIS, hizo aparición en Siria.
Desde entonces, buscaron arrebatar Raqqa a los rebeldes. En septiembre de 2013, los
rebeldes controlaban ya aproximadamente el 70% del territorio Sirio. Y, el 14 de enero de
2014, el Daesh tomaba el control total de la ciudad de Raqqa.
Intervención militar
El 27 de agosto de 2013 Rusia desplegó 16 buques en aguas sirias. Unos días más tarde, el 4
de septiembre, Putin no descartaba apoyar un ataque puntual por parte de EEUU a
determinados objetivos militares sirios, con la única condición de que se hubiera probado que
real