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Intervenciones en teoría cultural
interpreta como luchas de culturas, como falta de reconocimiento
de la diferencia cultural13.
La profundización del multiculturalismo pasa por descentrar la
cultura de las estrategias explicativas y de movilización política.
No es abandonar la apelación a la crucial dimensión cultural en
las explicaciones o en los anclajes de las luchas políticas, sino
deshacerse de una noción reificada y totalitaria de cultura y su
consecuente culturalismo que poco o nada contribuye a desestatizar
y “desoenegizar” las disputas por en nombre de la diferencia
cultural. El reto consiste en concebir unas modalidades del
multiculturalismo que no se circunscriban a ver ciertas poblaciones
como sus sujetos legítimos (los cuales solo se pueden pensar en
términos de ‘indígenas’ o ‘comunidades negras’-afrodescendientes,
como ‘grupos étnicos’), mientras que otros no (todas las poblaciones
que no puedan aparecer como indígenas o ‘comunidades negras’afrodecendientes). Ese resto, lo que ha quedado como innombrado
por los multiculturalismos dominantes, deviene en fuente de su
desestabilización y, por tanto, en referente de profundización y
defensa de los multiculturalismos por venir.
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Cercana a este énfasis culturalista ha ido ganando terreno entre académicos
en el norte y unos del sur, una interpretación que se supone radical. Esta
interpretación argumenta que en la ‘cultura occidental’o ‘en la modernidad
como cultura’ radican los problemas del mundo contemporáneo; no en el
capitalismo, en la explotación de seres humanos o el entorno en aras de la
acumulación de capital. El problema se le endosa a las ‘ontologías’ y a las
‘epistemologías’… Todo un discurso salvacionista se configura así sobre
las ‘epistemologías otras’, las ‘culturas indígenas o afro descendientes’
(los otros de la modernidad) que son vistos como los nuevos e impecables
sujetos de la transformación. Esta culturalización (con su inflexión en la
epistemologización-ontologización) de las contradicciones y conflictos que
atraviesan las disímiles poblaciones y los entornos, diluye en las acusaciones
a ‘la modernidad’ cuestiones de clase social, así como los heterogéneos
dispositivos de dominación y hegemonía que producen sujetos subalternizados
y los sujetos dominantes.